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En 2019 la facturación derivada de la impartición de programas a distancia representó el 25% del valor del mercado de formación para empresas. Participación que ascendió hasta el 38% al incluir también la formación semipresencial.

De acuerdo a la sexta edición del “Informe Especial Formación para Empresas” del Observatorio Sectorial DBK de INFORMA , el negocio de formación para empresas alcanzó un valor de 1.950 millones de euros en 2019, lo que supuso un 2,4% más que la cifra registrada en el ejercicio anterior.

¿A qué se debió este crecimiento?

El crecimiento de los ingresos del sector se vio favorecido por la positiva coyuntura económica del 2019. Este contexto ha permitido que se mantuviera la tendencia ascendente en la inversión empresarial registrada en años anteriores, y en particular la destinada a formación para empleados.

Distribución por operador y modalidad

Las consultoras y empresas especializadas en formación concentran el 90,3% del valor total del mercado. En el 2019 facturaron 1.760 millones de euros, con un aumento de un 2,3% respecto al ejercicio anterior.  Por su parte, las escuelas de negocios y universidades contabilizaron un crecimiento del 2,7%, lo que supuso alcanzar la cifra de 190 millones. En este sentido, su participación sobre el negocio total ha aumentado en los últimos años hasta representar el 9,7%, medio punto porcentual más que en 2016.

Por modalidades de impartición, la formación no presencial continuó ganando peso en el sector, llegando a generar en 2019 la cuarta parte de los ingresos totales. Asimismo, al considerar también la formación semipresencial este porcentaje se situó en el 38%. No obstante, la formación presencial sigue acaparando la mayor parte del negocio, representando el 62% restante.

2020

La paralización temporal de la formación presencial y el deterioro económico derivado de la crisis del coronavirus (COVID-19) anticipan una significativa caída de la facturación del sector en el conjunto de 2020.

Para el cierre de 2020 se espera un descenso relevante de la facturación sectorial como consecuencia de  la COVID-19. Una crisis que ha provocado la paralización temporal de la formación presencial y un significativo deterioro de la demanda. Una situación que se prolongará en la segunda parte del año. Sin embargo, en este marco, la contratación de programas a distancia continuará registrando un fuerte impulso.

Número de compañías

Por último, el informe destaca que el número de compañías con actividad en el sector de formación para empresas se situó en torno a 2.650. La estructura empresarial presenta una fuerte atomización. De esta manera, los cinco primeros operadores reunieron en 2019 solo el 5,4% del valor total del mercado, participación que se situó en el 7,4% al considerar a los diez primeros.

Estudio formación para empresas en España

Contenidos del informe

En la sexta edición del Informe Especial Formación para Empresas del DBK se analizan en profundidad la estructura del sector, la evolución reciente y prevista del mercado, y el posicionamiento y los resultados competitivos de 43 de las principales empresas que operan en el sector. El estudio, elaborado a partir de información primaria procedente de dichas compañías, incorpora información detallada y de primera mano relativa a:

  • La estructura de la oferta: evolución del número de empresas, distribución por tipo de operador y por zonas geográficas, grado de concentración
  • La evolución de la facturación derivada de la formación para empresas, total y por tipo de operador
  • La distribución de la facturación derivada de la formación para empresas por modalidad de impartición (presencial, semipresencial, no presencial)
  • Los accionistas, la plantilla y los centros de formación para empresas de las principales empresas
  • La evolución de la facturación, total y en el sector, de las principales empresas
  • La cartera de programas de formación y de clientes de las principales empresas
  • Las cuotas de mercado de las principales empresas, totales y por tipo de operador
  • Los resultados financieros de 25 de las principales empresas especializadas: balance, cuenta de pérdidas y ganancias, ratios de rentabilidad y otros ratios económico-financieros
  • Las oportunidades y amenazas a las que se enfrenta el sector
  • Las previsiones de evolución del mercado

 

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Nuevas tendencias de formación de empleados

Parece ser que, en una ocasión, preguntaron a Albert Einstein cuál era la fuerza más poderosa del Universo y él respondió: “el interés compuesto”.  Sea cierto o no, hablemos de este interesante elemento financiero y de tu dinero, así como de dos productos financieros que aplican interés compuesto: PIAS Y SIALP.

El concepto 

El tipo de interés es un porcentaje aplicado al pago por el dinero en un periodo temporal determinado. Sería el precio del dinero.

Según el diccionario de la RAE, si hablamos del interés compuesto hacemos referencia al “interés de un capital al que se van acumulando sus réditos para que produzcan otros”, con lo cual los intereses se suman al capital para producir nuevos intereses, teniendo un carácter multiplicador. También podemos afirmar que la capitalización compuesta incluye intereses productivos.

Características, diferencias y un ejemplo

interés simple compuesto

La fórmula de cálculo es Capital final = C0 x ((1+Ti) ^t), en la cual:

CO = capital inicial

Ti = Tasa de interés anual

t = tiempo de la inversión (^ = elevado a)

Con este tipo de interés, calcularemos el capital final de cada tiempo del periodo de inversión (años en nuestro ejemplo), pero podemos estimar aproximadamente en cuantos años doblaremos el capital inicial con la “regla del 72”:  72 / interés = años necesarios.

Según nuestro ejemplo, con un capital inicial de 10.000€ y un interés del 10%:

72 / 10 = 7’2 con lo cual, necesitaremos aproximadamente 7 años para tener 20.000€.

Evidentemente este sencillo cálculo orientativo no tiene en consideración factores como los impuestos, comisiones de gestión o la inflación, por ejemplo.

Os recomendamos también el uso de la tasa geométrica de rentabilidad, especialmente útil para medir la rentabilidad media de las operaciones financieras en las que las revalorizaciones o desvalorizaciones son acumulativas. Su fórmula es la siguiente: (1 + TGR)^n = (1+r1) x (1+r2) x(1+r3) x(1+r4) ……. x (1+rn).

Pongamos un ejemplo:

Hace 4 años, colocamos 10.000€ en un fondo de inversión. En estos años, las revalorizaciones anuales han sido +20%, +15%, +10% y -25%, con lo cual:

(1+TGR) ^4 = (1+0,2) x (1+0,15) x (1+0,1) x (1-0,25)

TGR = 3’29%

Productos financieros con interés compuesto: PIAS Y SIALP

El interés compuesto es adecuado si queremos tener una cuenta de ahorro a largo plazo y también para un producto financiero que requiera aportaciones mensuales para, con los años, lograr un montante interesante.

Puede aplicarse a varios productos financieros e inversiones, como fondos de inversión, seguro individual de ahorro a largo plazo (SIALP), planes individuales de ahorro sistemático (PIAS) y planes de pensiones, entre otros.

Algunos expertos consideran los PIAS como el mejor producto actual de ahorro/inversión del mercado. Los planes individuales de ahorro sistemático son un producto de seguros que se contrata mediante un seguro de vida-ahorro, orientado a acumular un ahorro a largo plazo a través de aportaciones periódicas o extraordinarias, y que genera un capital que puede servir como complemento a la pensión pública de jubilación. Este producto se puede rescatar en cualquier momento o se puede constituir en una renta vitalicia. Las inversiones realizadas en un PIAS suelen estar sujetas a algunos beneficios fiscales.

Si hablamos de las aportaciones, no desgravan anualmente pero cuando se cobra la prestación como renta vitalicia garantizada, tanto aportaciones como plusvalías están prácticamente exentas de impuestos.

Algunas de las características de las PIAS son:

  • Flexibilidad: Se puede ir cambiando la estrategia de ahorro, según la edad que vayamos teniendo, combinando de forma distinta su renta fija y variable según el caso, combinando activos según su riesgo y las necesidades de inversión particular.
  • Límites: un máximo de aportación de 8.000€ anuales y un total de 240.000€. También existe la opción de interrumpir las aportaciones por un tiempo.
  • Prima: puede ser única o periódica, y sin impacto fiscal hasta que no se rescate la operación.
  • Rescate: puede ser total o parcial, y en cualquier momento. Sus intereses se tipifican como rendimiento del capital mobiliario, sujeto a retención a cuenta del IRPF. Es importante destacar que, si el contrato tiene una antigüedad superior a los 10 años, se puede constituir una renta vitalicia, con algunas ventajas fiscales destacadas.
  • Un PIAS garantizado ofrecerá un tipo de interés fijo anual o plurianual con la garantía de la aseguradora.

En el caso de los seguros individuales de ahorro a largo plazo (SIALP), los clientes tienen la seguridad de contar con un tipo de interés cierto durante todo el periodo de su inversión. Tal como indica la normativa, las aportaciones máximas anuales son de 5.000 euros. En cuanto a su rescate, puede hacerse en cualquier momento, pero de manera total, no parcial.

Resulta muy interesante que, si el rescate se produce pasados 5 años, el asegurado deja exentos de tributación los rendimientos hasta la fecha del rescate. Por otro lado, este producto tiene una cobertura de seguro de vida ya que, si el asegurado fallece antes del vencimiento, los beneficiarios designados percibirán el 101,5% de las aportaciones realizadas.

En todo caso, un SIALP ofrece al cliente conocer el resultado final de la inversión previamente con una atractiva fiscalidad. Si os seduce más la idea de trabajar con un depósito bancario, en lugar de con un seguro, existe un producto equivalente: las cuentas individuales de ahorro a largo plazo o CIALP.

Artículos sobre gestión financera. 

Las especiales circunstancias que estamos atravesando han hecho que el Gobierno ponga en marcha una serie de iniciativas para ayudar tanto a las empresas como a las personas que se vean más afectadas por las consecuencias, en el terreno económico, de este parón motivado por el Covid-19. Entre las medidas adoptadas se encuentra la posibilidad de solicitar una moratoria hipotecaria de la vivienda habitual.

Para acogerse a este aplazamiento hay que cumplir una serie de condiciones, según explica el Real Decreto Ley 8/2020 sobre medidas extraordinarias frente al impacto económico y social. Se debe estar en una situación de vulnerabilidad económica, y el deudor necesitará acreditarlo ante la entidad en la que tiene su hipoteca, a la que tiene que presentar los siguientes documentos:

  1. Si se está en situación de desempleo, el certificado expedido por la entidad gestora de las prestaciones, que incluya la cuantía mensual percibida.
  2. En caso de cese de actividad de autónomos, el certificado expedido por la Agencia Estatal de la Administración Tributaria o el órgano competente de la Comunidad Autónoma.
  3. Personas que habitan la vivienda: Libro de familia o documento acreditativo de pareja de hecho, certificado de empadronamiento relativo de los residentes, y declaración de discapacidad, de dependencia o de incapacidad permanente para realizar una actividad laboral, en caso que concurra alguna de estas circunstancias.
  4. Titularidad de los bienes mediante:
  1. Declaración responsable del deudor o deudores relativa al cumplimiento de los requisitos exigidos en el Decreto.

Condiciones a cumplir para solicitar el aplazamiento del pago

El Real Decreto es aplicable en el caso de que concurran las siguientes circunstancias como consecuencia de la emergencia sanitaria por el Covid-19:

  1. Que se pase a una situación de desempleo o, en el caso de empresarios y profesionales, que se recorten sustancialmente ingresos o ventas.
  2. El conjunto de los ingresos de la unidad familiar no puede superar (mes anterior a la solicitud de la moratoria) con carácter general, tres veces el Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples mensual (IPREM). Este límite se puede ver modificado por situaciones como hijos a cargo, familias monoparentales, mayores de 65 años, discapacidad, dependencia o enfermedad que incapacite permanentemente. O también por determinadas circunstancias del deudor (enfermedades o discapacidades reconocidas).
  3. La cuota hipotecaria (más los gastos y suministros básicos) debe ser superior o igual al 35 % de los ingresos netos de todos los miembros de la unidad familiar.

Además, se ha de demostrar que como consecuencia de la situación producida por el Covid-19 se ha alterado el peso en la economía familiar de la hipoteca. Esto es:

  1. Que se haya multiplicado por al menos 1,3 el esfuerzo que represente la carga hipotecaria sobre la renta familiar.
  2. Un recorte en las ventas de, al menos, de un 40 %.

¿Cómo consigo la Nota Simple del servicio de índices del Registro de la Propiedad?

La Nota Simple del servicio de índices del Registro de la Propiedad o Nota Simple Registral es un documento que incluye información sobre una finca o propiedad, detallando la identidad de los titulares, identificación de la misma, extensión, naturaleza y limitaciones.

Para poder solicitarla, se debe conocer el Registro de la Propiedad en el que está inscrito el inmueble así como el titular de la propiedad. En eInforma, a través de nuestro servicio de Gestoría online, podemos facilitarle todos los trámites y, tan solo con el nombre y DNI, tendrá su documentación disponible de forma sencilla en un plazo medio de 24 horas directamente en su correo electrónico en formato PDF.

Plazos de solicitud y aprobación

Si se cumple con los requisitos expuestos se podrá solicitar la moratoria hipotecaria por el Covid-19 hasta quince días después del fin de la vigencia del Decreto, adjuntando para ello toda la documentación que lo demuestre.

La entidad acreedora tendrá un plazo máximo de 15 días para implementarlo y, durante el periodo de vigencia de este aplazamiento, no podrá exigir el pago de la cuota hipotecaria, ni de ninguno de los conceptos que la integran (amortización del capital o pago de intereses), ni íntegramente, ni en un porcentaje. Tampoco se devengarán intereses.

24A la hora de afrontar ciertos pagos es necesario recurrir a la financiación externa. Sin embargo, no todos los servicios disponibles para los usuarios son iguales. A menudo se confunden, pero es importante conocer la diferencia entre créditos y préstamos. Según nuestras necesidades optaremos por uno u otro según sea más conveniente.

Definiciones

Antes de conocer la diferencia entre créditos y préstamos hay que saber qué es un crédito y qué es un préstamo. Ambos son formas de financiación con finalidades distintas.

¿Qué son los créditos?

Cuando una entidad, después de valorar el perfil del cliente y fijar unas condiciones para cobrar intereses, pone a su disposición una cantidad de dinero accesible a lo largo de un período, y de la cual el cliente puede hacer uso total o parcial según sus necesidades, estamos hablando de un crédito.

¿Qué son los préstamos?

Un usuario puede solicitar una cantidad total de dinero total. Si una vez evaluado el perfil, la entidad financiera le otorga el capital en un momento concreto y al completo, con unos plazos determinados para su devolución y unos intereses acordados, entonces se trata de un préstamo.

Diferencia entre créditos y préstamos

Recepción del dinero

Una diferencia principal entre créditos y préstamos es el momento y el cómo recibe el cliente el dinero. En el caso de los créditos, existe una cantidad de dinero disponible, pero el cliente sólo hace uso de la parte que necesita. Puede acceder al mismo tantas veces como lo desee hasta llegar al límite establecido. En los préstamos, la cantidad del dinero se acuerda previamente y se entrega en su totalidad al cliente en el momento en que se formaliza el acuerdo. 

Plazo de devolución

Cuando un usuario se compromete con un préstamo, se pactan unas cuotas periódicas. Habitualmente, se trata de vencimientos mensuales, en los que se incluyen una parte de devolución del dinero prestado y otra de intereses. La amortización también puede pactarse de forma trimestral o semestral.

La devolución de la financiación mediante crédito es distinta. Para empezar, no existe una cuota obligatoria mensual, sino que el cliente decide las cantidades y el período en el que devolverá el dinero al solicitar el crédito. Una vez el usuario ha devuelto ese crédito, vuelve a estar a su disposición dentro de los límites de cuantía y tiempo establecidos al inicio.  

Intereses

Respecto a los intereses, hay más de una diferencia entre créditos y préstamos. 

Para empezar, los créditos pagan únicamente intereses por el dinero usado, no por la totalidad del dinero preconcedido. Cabe puntualizar que, en ocasiones, existen comisiones por el saldo no utilizado. Estos intereses suelen ser más altos con un período de amortización más breve. Esto se debe a la comodidad que supone disponer del crédito en cualquier momento que sea necesario.

Los préstamos, por su parte, calculan los intereses sobre el total del capital otorgado. Aquí los intereses habitualmente son inferiores, hablando también de mayores cantidades. Al ser períodos de amortización más largos, los pagos suelen calcularse con el sistema de amortización francés. Con este método el banco comienza recibiendo una mayor proporción de intereses que de préstamo. Los últimos meses, se amortiza más capital y menos intereses, pero la cuota fija de pago para el cliente es la misma.

Renovación

Cabe destacar que los préstamos tienen fecha de finalización, la acordada en la que se satisfacen todos los pagos. En cambio, el crédito, aunque inicialmente se concede para un plazo específico, se puede ampliar o renovar. La renovación supone un acuerdo entre ambas partes. En el caso de los préstamos, no existe esta figura, y tendría que realizarse un nuevo contrato desde cero.

Finalidad

Aunque todos los factores explicados anteriormente deben tenerse en cuenta para decantarse por una opción u otra, habitualmente cada tipo de financiación tiene una finalidad diferente.

Los créditos suelen solicitarse para cubrir necesidades puntuales derivadas de falta de liquidez. En empresas o autónomos suele darse por el retraso de pago de clientes o para adelantar el pago de un producto que se venderá en un período breve de tiempo. Al ser gastos puntuales e inesperados, se opta por esta opción, que también implica un pronto pago para evitar los altos intereses. Es una especie de “colchón financiero”.

Los préstamos, en cambio, se utilizan habitualmente para financiar compras puntuales con grandes sumas de dinero. Se trata de bienes de uso a largo plazo, como pueden ser una casa, un coche, o unas oficinas en el caso de empresas. En estos casos, se conoce el precio exacto de la compra y se financia esa cuantía en un tiempo y cantidades que el usuario puede devolver.

Definición. Ventajas y desafíos de su implementación. Casos de aplicación.

¿Qué es el Big Data?

La evolución de la tecnología y la digitalización de nuestra vida cotidiana suponen la generación cada día de cientos de miles de datos conocidos como Big Data o macrodatos, por su gran volumen. Es una realidad que se impone por sí misma, tanto a los individuos como al mundo empresarial, y el sector financiero es un actor privilegiado de esta realidad. Así, ignorarla es un error y aprovecharla y saberla gestionar es un valor distintivo para toda organización.

Además del volumen, el Big Data se caracteriza por la velocidad con la que circula y se transforma, así como por la variedad en sus formas de presentación. Y también se han añadido otras dos uves, veracidad y valor, porque, como explica Informa D&B en su decálogo del Essential Data Management, al final lo importante es que contemos con datos fiables y que sean los adecuados para que la información que nos aporte algo.

Cada una de estas características ofrece desafíos como su almacenamiento, la identificación (etiquetado), lectura e interpretación en real time y el manejo de múltiples plataformas de recepción y emisión, como documentos de texto tradicionales, emails, podcasts, vídeos, información de redes sociales, etc.

Los pilares del Master Data Management

Podemos decir que trabajamos con Big Data cuando reconocemos y enfrentamos de manera inteligente estos desafíos. Para ello, es importante apoyarse en los cuatro pilares que ofrece la gestión de información:

  • Estandarizar
  • Agregar
  • Integrar
  • Interconectar

Master Data Management

Teniendo como base estos cuatro pilares podemos llevar a adelante acciones con el objetivo final de tomar las mejores decisiones para nuestro negocio.

  • Análisis. Utilizar las herramientas analíticas o de Business Intelligence para acceder o disponer de un gran lago de datos (Big Data).
  • Inspiración. Los mejores profesionales se inspiran gracias a la información analizada previamente. La información no sustituye a las personas.
  • Decisión. Tomar las mejores decisiones para tu negocio a partir de los datos, Data Inspired Decision.

Big Data en el sector financiero

Como venimos diciendo, la gestión de esta inmensa cantidad de datos es una valiosa fuente de información para todas las empresas. Con ello pueden optimizar servicios, personalizarlos o incluso velar por la fiabilidad de procesos y transacciones. Si bien es cierto que la implementación del Big Data en las empresas presenta desafíos a resolver, los resultados valen el esfuerzo. De entre todos los campos de acción, el Big Data en el sector financiero es uno de los más importantes.

Si existe un sector en el que las cifras y otras informaciones cuantitativas tienen especial relevancia son las finanzas. Este sector, basado ya de por sí en datos, puede beneficiarse de su análisis y gestión para conseguir grandes beneficios. Además, al tratarse de información objetiva y cuantitativa, suele ser el departamento en el que se centra la atención a la hora de llevar el control de las entidades. Por esta razón, resulta esperable que la implementación del Big Data comience en el sector financiero. Es cierto que se trata de uno de los ámbitos que más provecho puede obtener del análisis de datos y optimización de procesos. Sin embargo, hay que extender el uso de los macrodatos a todos los sectores.

Las entidades y departamentos financieros han tenido a su disposición una gran cantidad de información con la que trabajar. A pesar de ello, hasta ahora no se ha aprovechado al máximo. La aparición de empresas financieras (fintech) que sacan provecho del Big Data y ofrecen nuevas funcionalidades a los clientes ha empujado al resto de compañías a apostar por este tipo de soluciones. Las financieras están aprovechando el poder de la información para ofrecer herramientas fintech a sus clientes y así satisfacer una demanda en constante crecimiento.

Beneficios del Big Data en el sector financiero

La posesión de miles de datos de sus clientes, así como información externa a su disposición, colocan a las financieras en una posición de ventaja sobre el resto de las compañías. Más allá de la oferta de servicios fintech a los clientes hay muchas otras utilidades que puede ofrecer el Big Data en finanzas.

Procesamiento de la información

Por una parte, el análisis de macrodatos permite realizar un procesamiento eficaz de la información. Son procesos que de forma tradicional podrían alargarse meses, pero gracias al Big Data y otros nuevos procesos tecnológicos, se obtienen resultados en pocas horas. Las conclusiones arrojadas por estos métodos de investigación facilitan a las entidades el tomar decisiones de forma eficiente y así mejorar resultados.

Así pues, el trabajo con Big Data permite identificar patrones y tendencias, y ofrece al sector financiero la posibilidad de localizar nuevas oportunidades de negocio. También el análisis y el desarrollo de métodos predictivos pueden proporcionar pautas para automatizar procesos y simplificar procedimientos. De este modo, las compañías son capaces de optimizar recursos, a la par que encuentran nuevas oportunidades y siguen desarrollando y mejorando los productos para sus clientes.

Segmentación de los clientes

De cara a la relación con los clientes, el Big Data permite realizar una segmentación más precisa y completa. Esto es, tanto con los datos internos de la empresa como aquellos que se generan de forma externa (web, redes sociales, etc.) se pueden obtener clasificaciones y detalles de los clientes mucho más completas que con los métodos de análisis de mercado tradicionales. Con la información recogida, las empresas pueden mejorar la fidelización de sus clientes. Al mismo tiempo, tener una información más pormenorizada permite a las empresas llevar adelante una estrategia de marketing personalizado, de acuerdo con las características de cada cliente.

Evaluación de riesgos y prevención del fraude

Otra de las ventajas que ofrece el Big Data para el sector financiero es una mejor y más precisa evaluación de riesgos. Son muchos y distintos los riesgos que se dan en las finanzas, y el Big Data puede ayudar a evaluarlos, gestionarlos y mitigarlos.

Del mismo modo, la naturaleza de las entidades y departamentos financieros implica la gestión de datos sensibles, lo que supone un gran riesgo para la entidad y para los clientes. El uso de herramientas de análisis permite prevenir el fraude con una detección rápida y temprana. A través de modelos predictivos y procesamiento de miles de datos de fuentes diversas se pueden identificar actividades y comportamientos potencialmente sospechosos antes de que se produzca un fraude.

Aplicaciones del Big Data en finanzas

Los beneficios del Big Data para las finanzas son innegables. El procesamiento eficaz de la información, la segmentación precisa de los clientes y la evaluación y prevención de riesgos y fraude son las principales ventajas que ofrece el uso de las nuevas tecnologías para el análisis de macrodatos. A continuación, se detallan una serie de acciones concretas en las que el Big Data permite obtener estos beneficios.

Procesamiento de la información

Gracias al procesamiento eficaz de la información, el sector financiero puede ofrecer a sus clientes un servicio inteligente que se adapta a su perfil. Se trata de mejoras en la gestión de datos, de análisis de patrones de uso de aplicaciones y herramientas y de la implementación de cambios en base a toda esta información procesada. Por tanto, los bancos, por ejemplo, van a ser capaces de proporcionar a sus clientes cuentas inteligentes con herramientas de fintech o con utilidades que se adaptan a sus necesidades personales.

Otro de los servicios que pueden ofrecer las entidades financieras gracias al procesamiento de la información es el de los robo-advisor. Estos robots ejercen como asesores financieros y gestores online de carteras de inversiones. A través de procesos automatizados prestan un servicio de asesoramiento barato y sencillo de recomendaciones de inversión en fondos de gestión pasiva.

Pero los beneficios del procesamiento de datos no son sólo de cara a los clientes. A nivel interno, el sector financiero puede utilizar el Big Data para tomar decisiones operativas, como pueden ser la reestructuración de sedes en relación con la distribución y necesidades de los clientes. Del mismo modo, el análisis de procesos permite optimizar tiempos de respuesta, así como estudiar las opiniones de los clientes y generar mejoras en el servicio prestado.

Segmentación de los clientes

La aplicación del Big Data en finanzas para realizar una segmentación más precisa y concreta permite a las empresas un mayor nivel de personalización del producto.

Por tanto, dependiendo del perfil de cada persona se le ofrecerá una serie de servicios enfocados a sus intereses y necesidades. Asimismo, la detección de patrones en el comportamiento de un usuario puede permitir a la empresa anticiparse a un posible abandono. Entre otras opciones, el análisis les aporta información para buscar las opciones que le permitan fidelizar al usuario, y con ello anticiparse a ese abandono.

No se trata solo de trabajar para mantener a los clientes satisfechos, sino que se deben buscar nuevos nichos de mercado. Por ello, la analítica del perfil de usuarios también facilita localizar potenciales nuevos clientes.

Evaluación de riesgos y prevención del fraude

De entre las implementaciones más interesantes a nivel interno del Big Data para financieros, la evaluación de riesgo y prevención del fraude es de gran importancia por el valor que puede aportar.

Una de las aplicaciones de la evaluación de riesgo es el análisis de potenciales clientes, lo que permite obtener las posibilidades de impago y tomar decisiones con esa información. También permite establecer patrones para identificar el riesgo de pérdida de clientes, o patrones de evolución de los tipos de interés. Otra aplicación, de cara al servicio a los clientes, es cómo la evaluación de riesgos da ventaja a las financieras a la hora de analizar los mercados, con datos complejos y en tiempo real, para gestionar sus carteras de inversión.

En modo preventivo, el Big Data en el sector financiero permite identificar con antelación movimientos y patrones de comportamiento sospechosos. De esta manera, con un análisis intensivo de los datos se facilita la detección de comportamientos delictivos o potencialmente fraudulentos. Así mismo, la localización de estas prácticas ayuda a prevenir problemas como el blanqueo de capitales o el uso ilícito de tarjetas de crédito.

Una apuesta por la mejora

El aprovechamiento de los datos es fundamental para todas las empresas, y el Big Data en el sector financiero es uno de los nichos en el que más rendimiento ofrece la analítica. La gran cantidad de información propia y todos los datos externos que puede obtener hacen de este sector un eje fundamental para implementar las nuevas tecnologías de análisis. Mejorar procesos internos, aportar valor al cliente, garantizar procesos seguros u obtener nuevas oportunidades de negocio son motivos más que suficientes para que las áreas financieras apuesten por el Big Data como herramienta de mejora y transformación.