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Banca Ética

27 junio, 2011

Tras la revolución de ciudadanos indignados, acontecida en toda España, con el 15-M como movimiento de partida y el lema “Democracia real ¡YA! No somos mercancías ni marionetas en manos de políticos y banqueros”, con la base de la gran crisis nacional y mundial que atravesamos actualmente, se abre una etapa en la que modelos de banca como el de la Banca Ética, tienen más tirón que nunca y lo aprovechan.

El concepto de “Banca Ética” nace para poner en práctica la idea de un banco colaborador, como punto de encuentro entre los ahorradores que comparten la exigencia de una más que consciente y responsable gestión de su dinero y la iniciativa socio-económica, que se inspira en los principios de un modelo de desarrollo humano y social sostenible.

La Banca Ética pretende cambiar los fundamentos sobre los que se basan las finanzas tradicionales y definen cómo es su actividad diaria, en el siguiente fragmento de los Estatutos:

  • El crédito, en todas sus formas, es un derecho humano;
  • La eficiencia y la sobriedad son componentes de la responsabilidad ética;
  • El beneficio obtenido de la posesión e intercambio de dinero debe ser consecuencia de   la actividad orientada al bien común y debe ser equitativamente distribuido entre todos los sujetos que intervienen a su realización;
  • La máxima transparencia de todas las operaciones es un requisito fundamental de cualquier actividad de finanzas éticas;
  • Favorecer la participación en la toma de decisiones de la empresa, no sólo a los Socios, sino también a los ahorradores.
  • La institución que acepta los principios de las Finanzas Éticas orienta con tales criterios toda su actividad.
  • Un perfecto modelo, en el que todo parece de color de rosa.

    Pero, ¿los ciudadanos nos creemos este modelo de banca o seguimos teniendo nuestras dudas? Son muchas las opiniones vertidas al respecto y las hay de todos los colores:

    Encontramos al individuo comprometido que invierte su dinero, aún a riesgo de perderlo o de una menor rentabilidad, pero con la conciencia tranquila de que sus ahorros servirán para financiar empresas sin recursos y con un gran potencial.

    También tenemos al receloso, que aún sin saber mucho del tema, tampoco quiere indagar, porque no le parece que eso pueda ser viable…”Banca” y “Ética” no le parecen dos palabras que puedan ir unidas, así que no confía en ello.

    En tercer lugar encontramos al que desconfía 100% de todas aquellas que presumen de ser bancas éticas, pues cree que son más un lavado de cara, que una causa social real.

    Y en último lugar nos topamos con todos aquellos que ni saben lo que es la Banca Ética, ni les importa, porque nunca han tenido ahorros y porque ellos pertenecen a ese desfavorecido sector en el que, por mucho que pidan ayuda, siempre han encontrado la misma respuesta: NO. Y en realidad, son ellos los más necesitados de esta Banca Ética.

    A mí, personalmente, me cabe la duda de si la banca actual está respondiendo a las necesidades de nuestra sociedad y de si lo hará la Banca Ética, tanto como proclama…

    Que cada uno juzgue por sí mismo y decida si se queda con la Banca Tradicional o se pasa a la moderna Banca Ética.

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