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El paso de ser autónomo a crear una sociedad

11 noviembre, 2011

Los trabajadores y profesionales autónomos que prosperan en sus negocios se ven antes o después ante el dilema de dar el paso y crear una sociedad. De alguna forma puede decirse que el éxito de un autónomo suele conducirle a crear una sociedad y convertirse  en empresario autónomo, una de las tipologías de autónomos más necesaria en estos tiempos de crisis.

Y es que en su más que probable condición de administrador con control efectivo de la sociedad, es obligatorio seguir cotizando a la seguridad social en el régimen especial de trabajadores autónomos. Sin embargo, se diferencia de otros autónomos por el hecho de ejercer la actividad con el amparo que le ofrece la sociedad mercantil que ha creado,  lo que reduce los impuestos a pagar y sobre todo limita su responsabilidad al patrimonio de la sociedad.

Son muchos los factores a tener en cuenta a la hora de decidir si conviene crear una sociedad. A continuación os indico algunos de los que hacen más recomendable la creación de una sociedad.

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– La empresa necesita cuantiosas inversiones.

– El negocio está generando un considerable nivel de beneficios, por encima de 40.000 euros anuales.

– El negocio va a generar una deuda con entidades financieras o proveedores considerable, superior al patrimonio de la empresa.

– La competencia está formada mayoritariamente por sociedades, lo que te obligará a dar una imagen similar en el mercado.

– Uno de tus clientes objetivo es la Administración, ya que en muchas ocasiones los concursos de licitación están restringidos a sociedades.

– Cuando la actividad de la empresa esté sujeta a una normativa específica que obligue a adoptar una forma societaria.

La legislación mercantil española ofrece diversas posibilidades entra las que podrá optar  el autónomo, desde la muy extendida  Sociedad de Responsabilidad Limitada o S.L. a la Sociedad Anónima, Sociedad Cooperativa, Sociedad laboral, Sociedad Limitada Nueva Empresa o Sociedad Profesional, por citar las más comunes. Cada una de ellas tiene unas características determinadas, así como unas ventajas e inconvenientes que en función de los objetivos empresariales del autónomo, que condicionan la elección de forma jurídica. Para amplia información sobre este tema podéis consultar esta comparativa de formas jurídicas.

Cuando finalmente opte por crear una sociedad, una de las primeras cosas que tendrá que  decidir el autónomo es si lo hace solo, como accionista único (Sociedad Limitada Unipersonal) o si va a contar con otros socios trabajadores o socios capitalistas (aquellos que aportan exclusivamente capital).

Si se opta por asociarse con otro trabajador autónomo para desarrollar conjuntamente una actividad económica, en una primera fase lo mejor puede ser crear una comunidad de bienes, consistente en un acuerdo privado de asociación entre dos o más autónomos que se unen para un proyecto empresarial, que tendrá CIF propio y facturará de manera independiente, pero manteniendo cada uno su condición de trabajador autónomo.

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