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Mobile Marketing: ¿Está de paso o viene para quedarse?

02 noviembre, 2011

Los nuevos y vertiginosos cambios tecnológicos que se vienen produciendo en los últimos años han hecho que muchos de los antiguos esquemas a nivel empresarial y de negocios hayan tenido que redefinirse. Así, hasta hace poco eran las redes sociales las que promulgaban un nuevo abanico de posibilidades a todos los niveles de la sociedad y especialmente del marketing. Y seguramente seguirán en la cresta de la ola todavía durante una larga temporada, mientras el debate sobre si los llamados Social Media han pasado ya a ser una necesidad unívoca para el desarrollo de la actividad empresarial y la relación de la empresa con sus clientes y partners, o tan sólo una opción deseable para cierto tipo de negocios y cierto tipo de estrategias.

Sin embargo, y quizás de la mano de los medios sociales, salta ahora a la palestra el debate centrado en ese pequeño y revolucionario aparatejo que nos acompaña en nuestro día a día, acomodado en nuestros bolsillos y acumulando cada vez más funciones: el Smartphone. Y es que los teléfonos inteligentes, véase iPhone, Blackberry,Samsung Galaxy o el que sea que le haya tocado de turno en su última renovación de móvil, han creado una nueva tendencia como es el Mobile Marketing. Y por supuesto, el debate sobre su necesidad, al igual que en las redes sociales, no ha tardado en surgir.

Por supuesto, está la opinión de los que defienden el Mobile Marketing como parte necesaria de un nuevo paradigma marketiniano en el que la integración de dispositivo móvil con las redes sociales y la posibilidad de localización dinámica e instantánea de los usuarios constituyen una herramienta, un arma afilada y versátil para acceder a ellos de una manera directa y personalizada, con todas la ventajas que ello constituye.

Por otro lado, también está la opinión de que esta tendencia pro Mobile será pasajera y que, tal y como siguen pronosticando para las redes sociales, sólo aquello negocios más predispuestos al Mobile Marketing adoptarán este nuevo modelo y lo mantendrán. Uno de los pilares de esta opinión es el intrusismo de este tipo de estrategia de marketing, que en ocasiones no es bien acogida por los usuarios dada la sensación de pérdida de privacidad inherente.

En cualquier caso, ambas doctrinas coinciden en la utilidad de esta nueva herramienta de negocio, aunque no en el público de la misma. Un ejemplo de estas nuevas herramientas es la App de eInforma , que permite entre otras cosas preparar una visita comercial, conocer la información de cualquier empresa y acceder de forma directa a la Base de Datos de empresas españolas.

En resumen, que el Mobile Marketing, sin lugar a muchas dudas, acabará tomando tierra  y asentándose en el tejido empresarial. Y como en el caso de Facebook, Twitter, Google+, etc… es difícil saber la importancia y relevancia que conseguirá alcanzar.

Como siempre, el tiempo lo dirá…



Comentarios

Juan Carlos Publicado el 6 abril, 2017 10:12 Responder

Si en el fondo estamos de acuerdo… 🙂 Ya decía antes que adquirir conocimientos no puede perjudicar. No estoy diciendo que los chavales deban ignorar todo lo relativo a la programación, estoy diciendo que quien afirma que el que no sepa programar es como si no supiera leer exagera, y lo hace de forma interesada.

Estoy de acuerdo en que la tecnología ha cambiado muchas cosas y tenemos que saber vivir con esos cambios, pero creo que estamos poniendo énfasis en el lugar incorrecto. Creo que lo más importante que tienen que aprender los que han nacido con un tablet bajo el brazo es a protegerse. A proteger su privacidad y su forma de pensar. A no creerse todo lo que se lee en Internet, ni a todo el mundo que les contacta por esa vía.

Programar es tremendamente divertido. Si te gusta. Si no, puede ser una tortura. No hace mucho estuve por una academia de esas en las que se dan cursos de Scratch y “programación” con Minecraft a la chiquillada. Te aseguro que en dos de cada tres ordenadores estaba instalado era el League of Legends. Vamos, que no creo que les interesara mucho lo que les estaban contando, y sus padres han pagado un pastizal porque sus vástagos jugasen a un juego que en casa les sale gratis. Pero claro, el que no aprende a programar está perdido, ¿verdad? 🙂

Emilio Santos Publicado el 5 abril, 2017 13:35 Responder

Antes de nada, Gracias por contestar! Desde luego podríamos dejar de lado todo conocimiento relativo al “cómo funciona” y símplemente intentar que esa “magia” nos sea desconocida. Pero con tu permiso voy a usar tu ejemplo: precisamente esa ignorancia del automóvil (estoy seguro de que la mía es mayor) no sólo me limita y me da muchísimos problemas, gastos extra, y dolores de cabeza. También me hace sentir falto de control en algo que me afecta diariamente. Precisamente ayer no pude acudir al trabajo por el coche, y quizá lo hubiese evitado teniendo ese conocimiento. Al menos algo básico.

Trasladándolo al tema que nos ocupa: Viajamos en ordenadores con ruedas y alas, tratamos con ordenadores a diario. Tener un conocimiento no sólo no nos limita, al revés, nos abre posibilidades.
Quizá coincida contigo en que unos conocimientos de programación profundos no nos habilitan para nada al montar en un avión, pero seguro que nos ayudan a que no nos cobren más de lo debido:
http://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/por-que-cuando-buscamos-un-hotel-o-vuelo-en-una-web-el-precio-de-la-segunda-busqueda-siempre-es-mas-caro/

Juan Carlos Publicado el 4 abril, 2017 14:09 Responder

En mi opinión, la existencia de nativos digitales es un hecho indiscutible, pero el que ser nativo digital implique tener determinados conocimientos tecnológicos, es falso. Es más, creo que ese es precisamente el objetivo que debe tener la tecnología: que su uso sea “natural” y no transpire la complejidad subyacente.

Es por eso por lo que no estoy de acuerdo con la necesidad imperiosa de que las nuevas generaciones aprendan a programar. Yo no tengo ni idea de mecánica del automóvil, pero no lo necesito para conducir. Está claro que adquirir ese conocimiento podría aportarme beneficios pero, teniendo en cuenta que el día tiene las horas que tiene, hay que priorizar. Así que he decidido utilizar mi tiempo en aprender otras cosas. Pues igual pasa con nuestros críos y crías y la programación. Igual los hay que prefieren aprender a tocar la guitarra, o a jugar al ajedrez, o dedicarse a montar en bici… qué sé yo.

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