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Ni tan grandes, ni tan “veintes”

16 noviembre, 2010

Esta semana pasada hemos podido ver a algunos de los grandes líderes mundiales sudando la gota gorda, de manera no metafórica, por las calles de Seúl. Aunque seguramente tanto Cameron como Zapatero tienen buenas razones para salir corriendo, el motivo de este encuentro, más allá de promover la salud cardiovascular de nuestros líderes políticos, fue la cumbre del denominado G-20, que ha tenido lugar en la ciudad coreana, los días 11 y 12 de noviembre. Algunos se preguntarán, ¿qué es esto del G-20? Con tan ilustres asistentes, sin duda, algo importante.

El G-20, apoyándonos en sus propias palabras, es un foro cuyo objetivo es promover una discusión abierta y constructiva sobre los temas clave que afectan a la economía global, entre los países más relevantes del sistema económico mundial, incluyendo tanto economías desarrolladas como otras en vías de desarrollo. Su puesta de largo tuvo lugar en el mes de diciembre de 1999 y teóricamente participan en estos encuentros los responsables de la economía (ministros de economía y gobernadores de bancos centrales) de los elegidos. No obstante, los primeros ministros de estas naciones pocas veces evitan sucumbir a la tentación de hacerse la foto en la reunión – aunque sea en chándal.

Los países que conforman esta reunión son las consabidas siete grandes potencias: Estados Unidos, Alemania, Japón, Reino Unido, Francia, Canadá e Italia. Sumen a éstas los países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) así como otras economías más o menos representativas a escala mundial (Arabia Saudí, Argentina, Australia, Indonesia, México, Corea del Sur, Sudáfrica y Turquía) y ya tendrán las diecinueve nacionalidades que, junto con la Unión Europea como miembro vigésimo, completan el grupo.

¡Un momento! ¿Qué hace nuestro presidente en zapatillas y en Seúl? Pues no está de puente, ni entrenando para la San Silvestre: España ha conseguido el honor de ser considerado invitado permanente (de momento) a esta mesa – y a esta carrerita.  A decir verdad, no es del todo justo que no estemos por derecho propio: España se sitúa en el noveno lugar en PIB nominal, según datos del Oráculo de Delfos (o FMI, para los menos leídos). Pero, a pesar de nuestra insistencia, invitados y gracias – y con más sudores que los echados en Seúl.

Nos queda dilucidar qué es eso de los temas clave. Obviamente, a usted, persona observadora, no se le habrá pasado por alto que la economía mundial no atraviesa uno de sus mejores momentos. Esta situación ha sido el motivo de recuperar la intensa actividad de este grupo, a partir de la reunión de noviembre de 2008 en Washington, cuando todavía estábamos temblando por los vaivenes de Freddie Mac, Fannie Mae y Lehman Brothers.

Desde entonces, el G-20 se ha constituido en el foro clave para la definición del orden económico mundial: algo así como el Bretton Woods del siglo XXI. En el mismo Washington, Londres, Pittsburgh, Toronto y, finalmente, Seúl, se han ido proponiendo (y discutiendo) soluciones a los actuales problemas económicos mundiales: aportación de fondos para ayudar a la superación de la crisis, reforma del sistema financiero internacional, implementación de planes de acción anti-crisis y, ante todo, la idea de que, o salimos juntos de ésta, o no salimos de ninguna manera.

O eso creíamos. Si no fuera por la que está cayendo, podría parecer hasta simpático asistir a los últimos rifirrafes que han tenido lugar en el lejano oriente por un quítame allá esas devaluaciones. En estos días, hemos podido asistir a una solo relativa unión de estos grandes, con unos Estados Unidos quizás más preocupados por los problemas que tienen en casa (como, por ejemplo, la creciente afición al té entre su población) que por lo que pasa en el resto del mundo.

Pero siempre nos quedará el deporte. No podemos dejar de regocijarnos observando esas bonitas escenas dignas de Carros de fuego entre personas cuyas recetas económicas, tan distantes de partida, probablemente acaben siendo las mismas por mor de la necesidad.

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