Perspectivas económicas mundiales del tercer trimestre de 2026
La economía mundial entra en el tercer trimestre de 2026 con una base más estable de lo que se temía, aunque el impulso sigue siendo débil y la recuperación continúa avanzando de forma desigual, según el último informe Global Economic Outlook de Dun & Bradstreet. Se prevé que el crecimiento mundial se desacelere hasta el 2,5 % en 2026, frente al 2,8 % de 2025, lo que refleja la principal tensión de las perspectivas económicas: el peor escenario posible en materia energética se ha alejado, pero la expansión subyacente sigue siendo frágil. Las empresas continúan operando bajo una presión persistente sobre los costes, unas condiciones de financiación restrictivas y unas cadenas de suministro que se recuperan más lentamente de lo que los mercados habían descontado.
La relajación de las tensiones en los mercados energéticos constituye un cambio relevante. Las negociaciones en curso entre Estados Unidos e Irán han reducido el riesgo inmediato de un shock energético prolongado, mientras que el precio del crudo Brent se había estabilizado en torno a los 74 dólares por barril a 24 de junio. Esto ha contribuido a aliviar parte de la presión sobre las balanzas por cuenta corriente de las economías importadoras de energía y ha mejorado la confianza más rápidamente de lo que muchos esperaban. Sin embargo, el reajuste operativo está tardando más.
Los calendarios de transporte marítimo, las condiciones de los seguros, las decisiones de abastecimiento de las refinerías, los ciclos de inventario y los contratos con proveedores no se normalizan al mismo ritmo que los mercados financieros. El tráfico de petroleros a través del estrecho de Ormuz ha comenzado a recuperarse, pero los flujos siguen situándose por debajo de los niveles anteriores al conflicto. Esto mantiene a numerosas empresas expuestas a retrasos en las mercancías, elevados costes de aseguramiento y una transmisión irregular de los costes por parte de los proveedores.
La inflación sigue siendo uno de los principales desafíos. El Banco Mundial prevé una inflación global del 4,0 % en 2026, y es poco probable que el descenso del precio del petróleo sea suficiente por sí solo para generar una tendencia clara de desinflación. Los anteriores incrementos de los costes energéticos, del transporte de mercancías, de los fertilizantes y de los productos petroquímicos continúan trasladándose a los inventarios y a los contratos.
La inflación de los servicios también está mostrando una elevada persistencia, especialmente en aquellos mercados donde el crecimiento salarial continúa siendo sólido. En Japón, el primer acuerdo salarial de las negociaciones Shuntō de 2026 registró un incremento salarial medio del 5,3 %, lo que recuerda que los costes laborales pueden seguir presionando los precios incluso cuando se modera la inflación energética general.
El elevado nivel de deuda pública supone una limitación adicional. Los gobiernos y los bancos centrales disponen de un margen menor para sostener la demanda, aunque se debiliten los argumentos a favor de continuar endureciendo la política económica.
Principales dinámicas que configuran la economía mundial en el tercer trimestre
- Desaceleración del crecimiento mundial. Se espera que el crecimiento global se reduzca hasta el 2,5 % en 2026, con una demanda todavía desigual entre regiones y más débil en las economías expuestas a elevados costes de los alimentos, la energía y la financiación.
- Persistencia de las presiones sobre los costes. Las anteriores alteraciones en el suministro de energía, transporte, fertilizantes y materias primas petroquímicas continúan trasladándose a los inventarios, los contratos y los ciclos de capital circulante.
- Divergencia entre las políticas económicas. La política monetaria está dejando de estar sincronizada. Algunos bancos centrales han pausado las subidas de tipos, mientras que otros continúan endureciendo su política para defender sus monedas o contener los efectos inflacionistas de segunda ronda.
- Normalización más lenta de lo previsto. Los retrasos en el transporte de mercancías, las primas de los seguros por riesgo de guerra, los calendarios portuarios y las redes de proveedores están mejorando gradualmente, en lugar de regresar con rapidez a las condiciones anteriores al shock.
Para las empresas, el trimestre se perfila como un periodo de recuperación prudente, más que de normalización. El principal riesgo procedente del Golfo se ha moderado, pero las tensiones operativas no han desaparecido. Las compañías todavía deben gestionar una recuperación desigual del transporte marítimo, la presión sobre los márgenes derivada del retraso en la repercusión de los costes, unas condiciones crediticias más restrictivas y una demanda más débil en los mercados más expuestos.
Ámbitos en los que persisten los riesgos
- Incertidumbre sobre la aplicación de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, incluidos sus términos definitivos, el levantamiento de sanciones, las normas de navegación y los mecanismos de cumplimiento.
- Exposición continuada a elevados costes de los insumos y de la financiación, especialmente en los sectores químico, de los fertilizantes, del transporte, de la aviación, de las actividades vinculadas a la agricultura y de la industria intensiva en energía.
- Perturbaciones relacionadas con el clima. Se espera que El Niño se intensifique durante el invierno de 2026-2027, aumentando el riesgo de presiones sobre la producción agrícola, los precios de los alimentos, la generación hidroeléctrica y la continuidad de las operaciones empresariales.
- Apoyo fiscal limitado. La deuda pública continúa siendo elevada y los gobiernos afrontan un aumento de los costes del servicio de la deuda, lo que reduce su margen para aplicar medidas de apoyo de carácter general.
Ámbitos en los que están surgiendo oportunidades
- La inversión impulsada por la inteligencia artificial está sosteniendo la demanda de semiconductores, infraestructuras de datos, equipos eléctricos, sistemas de refrigeración, servicios de ingeniería y soluciones de analítica empresarial.
- El descenso de los precios del petróleo está comenzando a mejorar los márgenes de los sectores dependientes de las importaciones, especialmente allí donde empiezan a moderarse los costes del combustible y del transporte, así como las presiones sobre la balanza por cuenta corriente.
- La reconfiguración de las cadenas de suministro está creando nuevas vías de crecimiento para proveedores alternativos, centros regionales de producción, operadores logísticos y destinos de relocalización cercana o nearshoring, como la ASEAN, India y México.
El éxito en este entorno dependerá tanto de la capacidad de análisis como de la rapidez de actuación. Las empresas capaces de distinguir entre el alivio observado en los mercados al contado y los costes que todavía permanecen incorporados en contratos e inventarios, reforzar la visibilidad de sus cadenas de suministro y anticiparse a los riesgos de crédito y liquidez estarán mejor posicionadas para proteger sus márgenes.
También tendrán una mayor capacidad para captar la demanda en aquellos ámbitos en los que la inversión en inteligencia artificial, la normalización energética y la diversificación de las fuentes de suministro están generando oportunidades reales.
A corto plazo, la economía mundial avanza hacia una fase en la que la resiliencia, la capacidad de adaptación y la inversión selectiva resultan más importantes que una simple narrativa de recuperación. Los riesgos a la baja se han reducido de forma significativa desde mediados de junio, pero el margen de actuación de las políticas económicas continúa siendo limitado.
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