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Las empresas españolas y el Brexit: cómo podría afectar a los distintos sectores de actividad

06 mayo, 2019

Reino Unido entró a formar parte de la Unión Europea (UE) en 1973, de la que ha sido miembro durante 46 años. España hizo lo propio hace más de 33 años, en 1986. En ese largo período, ambos países han creado una relación especial. Pero, ¿qué ocurrirá tras el Brexit?

Básicamente, la relación entre España y el Reino Unido ha prosperado gracias a la gran afluencia de personas entre los dos países (turistas y migrantes) y la cantidad de inversión directa española en Gran Bretaña (especialmente en el sector financiero y en el de las telecomunicaciones).

Reino Unido es el quinto destino más importante para las exportaciones de bienes y servicios de España, ya que representa el 6,96% del total. Las industrias del automóvil y aviación, el sector alimenticio y la industria farmacéutica representan el mayor volumen de negocio entre uno y otro país.

En este sentido, el Brexit podría tener un impacto negativo en estos flujos comerciales. Las expectativas indican que lo más probable es que la confianza de los consumidores británicos y el poder de compra disminuyan (depreciación de la libra). Sin embargo, el verdadero impacto dependerá finalmente del tipo de acuerdo bilateral alcanzado entre el Reino Unido y la UE.

Según algunos estudios, las perspectivas no son muy halagüeñas pues España será el sexto país al que más le afecte la salida del Reino Unido de la UE. Se calcula que el Brexit tendrá un impacto en el coste sobre el valor agregado bruto de aproximadamente un 0,3%, que se concentrará especialmente en el sector de la automoción, agroalimentario y bienes de consumo, un 70% del total. De hecho, la peor parte se la llevará la industria del automóvil, con un impacto de 886 millones de euros, afectada fundamentalmente por la aplicación de un arancel del 10% sobre los vehículos y del 4,5% para piezas y accesorios.

Por eso, la comunidad autónoma a la que más daño causará la ruptura será Valencia, que exporta un 21% a las islas. Tal y como se calcula, la región sufrirá un impacto superior a los 1.500 millones de euros en su economía.

No obstante, el sector del automóvil en Cataluña y Castilla y León también permanece atento a lo que ocurra este 31 de octubre. En el caso catalán, el 11% de sus exportaciones corresponden a Reino Unido. Por otro lado, los países británicos acaparan el 12% del negocio castellano.

La inversión extranjera directa

El Reino Unido es el principal destino de la inversión extranjera directa (IED) española. En 2018, el flujo de inversión bruta española en Reino Unido alcanzó 1.767.859 millones de euros, según los datos de DataInvex.

Por su parte, Gran Bretaña también es una fuente importante de IED para España. Es el principal inversor extranjero en España en términos de inversión acumulada desde 1993 (cuando comenzó la serie histórica). Su mayor presencia se encuentra en los sectores de tabaco, telecomunicaciones, servicios financieros y retail. En los dos últimos años, el dinero español ha seguido fluyendo y es cierto que los datos son positivos: al final de 2016, había una inversión neta acumulada de 77.000 millones de euros en el mercado británico.

Tal y como declaró la secretaria de Estado de Comercio del Gobierno español, Xiana Méndez, hace unos días, desde el plebiscito, la actividad inversora de las empresas españolas con el mercado británico no muestra signos especialmente acusados de deterioro. “La inversión española total en el exterior repuntó en 2013, tras la crisis del euro, para después estancarse en 2015 y 2016, y descender en 2017 y 2018. Por su parte la inversión hacia el Reino Unido no dejó de crecer desde 2013 hasta 2017, incluso tras el referéndum de Brexit, y ha sido solo en los tres primeros trimestres de 2018 cuando la tendencia hacia el Reino Unido parece converger con la tendencia general de inversión extranjera española y ha disminuido, simultánea y paralelamente con esta última”, matiza el documento.

Desde la Cámara de Comercio de Madrid se apunta que “como es el caso de las otras economías en la UE, la incertidumbre que rodea a los cambios regulatorios que el Brexit podría producir sería en el flujo de inversión entre los dos países. Al mismo tiempo, la depreciación de la libra tendría un impacto negativo en las ganancias de las empresas españolas con filiales en el Reino Unido”.

En este sentido, hace unos días, El Ganso (una firma de moda de origen español) comunicaba públicamente que cerrará las cuatro tiendas con las que opera en la ciudad de Londres. Según explicaron fuentes cercanas a la compañía al medio Moda.es, los cierres han sido causados en gran medida debido al impacto negativo que el Brexit ha comenzado a generar sobre las ventas.

Por otra parte, la compañía Enrique Tomás, con presencia en la capital inglesa, aseguró que en estos momentos “la situación es bastante impredecible”. “Cuando haya decisiones firmes con las autoridades europeas y veamos en qué medida nos afecta, estaremos en una mejor posición para valorar qué hacer al respecto”, concluyen.

Las IED españolas en el Reino Unido alcanzaron los 62.000 millones de euros en 2015, y se canalizaron principalmente hacia los sectores financiero (35%), telecomunicaciones (33%) y suministro de energía (10%).

Sector Financiero

La economía española está particularmente expuesta al sector financiero británico a través de Banco Santander y Banco Sabadell (propietario de TSB).

En total, los bancos españoles tenían reclamos de crédito contra sus homólogos británicos por un valor de 412 mil millones de dólares en el tercer trimestre de 2015, solo un poco por detrás de Alemania (417 mil millones de dólares) y los Estados Unidos (447 mil millones de dólares).  La mayoría de estas reclamaciones corresponden al sector no financiero (por ejemplo, préstamos al consumidor o corporativos). Por otro lado, las reclamaciones de las instituciones financieras del Reino Unido contra las contrapartes españolas son significativamente más bajas (26 mil millones de dólares).

En cualquier caso, el hecho de que los bancos españoles solo tengan filiales en el Reino Unido debería limitar el impacto del Brexit. Aparte de la incertidumbre, la depreciación de la libra tendrá un gran impacto, ya que reducirá la cantidad de ganancias que los bancos pueden repatriar.

Por otro lado, el Brexit será un shock para la economía británica que podría aumentar el número de incumplimientos, con el consiguiente efecto en el capital de los bancos.

Flujos migratorios y turísticos

Este es uno de los riesgos más importantes para la economía española, ya que el Reino Unido representa el principal mercado para la industria turística española: los turistas británicos representan más del 23% del total de visitantes a España.

En 2017, las últimas cifras que se conocen, España recibió más de 19 millones de turistas británicos que proporcionaron el 20,1% del gasto turístico total en España.

Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, aproximadamente 250.000 británicos viven de manera permanente en España, lo que los convierte en la tercera nacionalidad más grande después de los rumanos y los marroquíes. La Embajada británica ha calculado que también hay otro medio millón de ciudadanos británicos que viven en España de manera temporal durante una parte del año.

En la dirección opuesta, el Reino Unido es el principal destino de la inmigración española, ya que recibe a cerca del 14% de todos los inmigrantes españoles. Según las estimaciones del INE, la cifra de los españoles que se establecieron en Reino Unido aumentó pese al Brexit. En 2017 residían 115.779 españoles en las islas británicas. En 2018, 127.920; y este año rozan los 140.000.

El impacto a corto plazo de Brexit en el turismo dependerá de la depreciación de la libra, en la medida en que reduzca el poder adquisitivo de los británicos. Pero el nivel relativamente bajo de precios en España (en comparación con otros destinos como Francia) puede compensar parcialmente este efecto.

Finalmente, tal y como se apunta desde distintas organizaciones españolas, y en lo que respecta a la política interna, a pesar del hecho de que los gobiernos del Reino Unido y España no siempre han sido aliados en esta área, la industria española podría sufrir resentimiento por la pérdida de un miembro liberal en el corazón de UE.

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