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Los 7 errores del marketing directo

18 diciembre, 2014

Contactar con los consumidores es el principio de toda venta. Para ello es preciso elegir los canales más oportunos y efectivos.  A día de hoy, el 97% de las marcas utilizan los medios sociales para llegar a sus clientes. Pero no basta con estar presente en redes sociales, sino que es necesario crear una experiencia personalizada, relevante y agradable para los usuarios o la estrategia comercial perderá su eficacia.

Una herramienta que lo consigue es el marketing directo a través del email, que según datos de la Asociación de Marketing Directo en Estados Unidos, es uno de las herramientas que mayor ROI (retorno a la inversión) e impacto en la audiencia consigue.

Por esto, INFORMA D&B explica los “7 errores”, es decir, un conjunto de recomendaciones que se debe tener en cuenta a la hora de planificar y ejecutar una campaña de emailing, ya que recientemente ha conseguido el Tercer Premio Control 2014 a la “Mejor Empresa de servicios al marketing directo” concedido por los lectores de la revista CTRL:

1.- Asunto del email: ya no sólo porque si no es adecuado puede considerarse como spam, sino porque es el que va a conseguir que el email llame la atención para que éste se abra y se lea o quede pendiente en la bandeja de entrada.

2.- Comprobar los enlaces: es habitual remitir a enlaces con “más información” para conseguir abordar toda la información que se quiere transmitir con los emails. Sin embargo, si al leer la información y querer profundizar, los links que deberían remitir a esta no están activos o están rotos, se genera una gran decepción por parte del cliente. Esta frustración puede llegar a peticiones de baja de la lista de distribución o incluso a ser reportado como spam.

3.- Base de datos filtrada: porque a cada usuario sólo hay que enviarle la información que le resulte útil y relevante.

4.- Frecuencia justa: ni demasiados, ni demasiado pocos; porque saturar es tan malo como no dar continuidad a la información. Así que la pregunta que se plantea es, ¿cuál es la periodicidad justa? Depende de cada sector, de la relevancia de la información, de las expectativas de los clientes… aunque la experiencia es la mejor consejera. En cuanto a la elección del mejor día para el envío, lo fundamental es conocer y entender al público.  Dependiendo del tema del mail será más indicado hacerlo a principios de semana –más profesional- o hacia el final –más lúdico-. No hay reglas escritas, pero lo fundamental en la interactuación con el target es hacer que la información le sea útil.

5.- Si un cliente decide darse de baja, debe conseguirlo enseguida. Las bases de datos deben gestionarse con agilidad, porque es necesario atender las necesidades de los clientes, para no perjudicar la reputación al desatender una petición directa.

6.- Buena imagen: cada correo que llega al buzón de un cliente es una presentación de la empresa, por lo que es necesario cuidar cada impacto como si fuese el único. La imagen genera percepción sobre la calidad, credibilidad o eficacia de la marca, valores fundamentales en la prestación de un servicio o compra/venta de un producto.

7.- No medir los resultados del envío, porque, ¿de qué sirve lanzar campañas si no se mide su efectividad? Las herramientas de envío permiten conocer el número de emails enviados y de ellos cuántos no han llegado a su destinatario, cuántos han sido abiertos, leídos, con qué artículos se ha interactuado… lo que da las claves para mejorar los futuros envíos.

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