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A fondo

Ucrania sigue siendo una apuesta arriesgada

08 enero, 2015

Han pasado 13 meses desde que en la plaza principal de Kiev comenzaran las protestas que han dado paso a la revolución que ha llevado a la ruina a Ucrania en 2014. La situación del país está lejos de ser estable debido al conflicto en curso con Rusia –además del propio declive económico ruso, debido a las sanciones impuestas por Estados Unidos y la Unión Europea  por su participación en Ucrania-, por lo que no es de extrañar que la inseguridad en el este ucraniano siga siendo el impedimento clave para la reactivación económica del país. Es por esto que los Economistas de Dun & Bradstreet preveen que la actividad económica se contraerá aún más en 2015 -aunque en menor grado que en 2014- antes de comenzar a recuperarse en 2016.

La fragilidad del “alto el fuego” que se acordó en septiembre entre los separatistas pro-rusos y el Ejército ucraniano y el fracaso para iniciar la negociación con respecto a la autonomía que Kiev está dispuesto a ceder a las provincias orientales son sólo dos de los obstáculos para la reactivación económica.

Una larga lista de otros inconvenientes incluye: el deseo de Ucrania de unirse a la OTAN; un acuerdo de libre comercio firmado con la Unión Europea que ha llevado al comercio entre Rusia y Ucrania a una paralización virtual; la posibilidad de que los recursos económicos, tan necesarios, puedan ser reasignados a los militares; la contracción de la demanda china del metal y el colapso del comercio de maquinaria y otros equipos con Rusia, que están socavando las exportaciones; además de la disminución de la demanda interna en medio de la creciente inflación.

Así pues, lo único bueno destacable de esta situación es el acuerdo temporal con Rusia, para suministrar gas natural a Ucrania hasta marzo 2015 -aunque a un costo muy elevado-. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha concedido un préstamo de rescate de 17.000 millones de dólares para ayudar a una Ucrania ahogada por la deuda a cumplir con los plazos de pago del gas, y a soportar el declive de su moneda en curso hryvnia. El FMI advirtió además en septiembre, que si el conflicto en el este de Ucrania se prolongaba hasta 2015, podrían necesitarse 19 mil millones de dólares adicionales en ayudas.

De hecho, la crisis en Ucrania ha acabado con cuatro años de recuperación económica tras la recesión de 2009, con un PIB per cápita en 2014 que vuelve, aproximadamente, al nivel de 2009. Así, el ritmo de la recuperación dependerá pues, en gran medida, de la capacidad de liderazgo del país para frenar la inseguridad ligada al riesgo, de establecer la coexistencia pacífica con Rusia hasta que se alcance un acuerdo final -especialmente en lo concerniente al suministro de gas- y de la captación de donantes internacionales para ayudar en la reestructuración económica.

Dado el elevado nivel actual de inseguridad, D&B recomienda que las empresas interesadas en el mercado ucraniano esperen una resolución del conflicto con Rusia y supervisen las negociaciones del país con el FMI.

Ilona Dmitrieva es Economista Principal en el equipo D&B Data Global Insight&Analytics. Con sede en Marlow (Reino Unido), Ilona es el Analista Regional para Europa del Este y Asia Central y con frecuencia contribuye a D&B Mercado Macro / Country Insight Products.

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