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Cuando la política monetaria no es suficiente: el caso de Suiza

27 marzo, 2015

Los suizos normalmente son considerados como ciudadanos serenos, con buenos modales, y reservados. Así que cuando los banqueros de inversión de Zúrich usaron el término “masacre” para describir la decisión del Banco Nacional de Suiza (SNB) de poner fin a la vinculación del franco suizo (CHF) con el euro, se tuvo la seguridad de que algo dramático había sucedido.

Y así fue realmente. El pasado 15 de enero el banco central del país abandonó el tipo mínimo de cambio del franco suizo frente al euro, que había estado en vigor desde septiembre de 2011. A los pocos minutos, el franco varió desde 1,20 CHF por euro a 0,95 (antes de esa fecha se depreció levemente una vez más, llegando a más o menos la paridad).

Las razones detrás de la medida del SNB son múltiples. En primer lugar, el Banco Nacional Suizo veía cada vez más difícil prevenir la apreciación del franco. Las reservas de divisas habían aumentado desde 318 miles de millones de dólares, en septiembre de 2011, a 484 miles de millones de dólares en el tercer trimestre de 2014, exponiendo por tanto al SNB a potenciales pérdidas significativas -que ahora se han materializado hasta cierto punto-.

En segundo lugar, el SNB anticipó acertadamente que el Banco Central Europeo (BCE) se embarcaría en un plan de flexibilización cuantitativa (QE) con el fin de combatir las presiones deflacionistas en la zona euro. El programa QE se lanzó el 22 de enero, dando lugar a una mayor depreciación del euro frente a varias monedas importantes. La aplicación del QE en la zona euro habría hecho la política del banco suizo aún más insostenible.

En tercer lugar, el SNB  afirmó que “el techo” se dispuso como medida temporal para permitir a las empresas suizas mejorar su productividad y competitividad en precios. De acuerdo con funcionarios del SNB, las empresas suizas lo han superado en los últimos años y ahora pueden hacer frente a la tasa de cambio más alto.

Probable ajuste doloroso

En los últimos meses la paridad del tipo de cambio del SNB ha ido aumentando su riesgo, por lo que es dudoso que los exportadores suizos puedan hacer frente a los efectos de la apreciación del franco sin ningún tipo de ajuste doloroso. Desde la decisión del SNB los productos suizos se han encarecido un 20% en la zona euro, que es la destinataria de aproximadamente el 50% de todas las exportaciones suizas. Al tiempo, los exportadores de la zona euro se esfuerzan para sacar a la región del círculo vicioso, en el que está atrapada, de bajo crecimiento, alto desempleo y medidas de austeridad.

suiza política economica politica monetariaA pesar de algún aumento de demanda puntual esperado debido al programa QE en la zona euro, los exportadores suizos se enfrentan al debilitamiento de la demanda en 2015. El sector de productos de lujo -principalmente los famosos fabricantes de relojes suizos- se enfrenta a una demanda inelástica. Al mismo tiempo, señalar que la industria manufacturera, química y del sector farmacéutico suizo serán los más afectados. Además, los hoteles y resorts de deportes de invierno suizos también sentirán el dolor de la pérdida de competitividad en los precios.

Sin embargo, los acontecimientos de mediados de enero ofrecen también otras oportunidades para los exportadores suizos. Gracias a la apreciación del 20% del franco suizo, combinado con los bajos precios del petróleo y una tasa de desempleo del 3,2% en diciembre -en comparación con el 11,5% en la vecina zona euro-, permitirá que la demanda de los hogares se mantenga en el 2015. A pesar de que D&B predice que la tasa de desempleo pueda aumentar hasta el 4% en 2015 y que el crecimiento lo hará en un 1% solamente (revisado a la baja desde una estimación anterior de 1,7%), la apreciación del franco beneficiará las importaciones suizas.

Es preocupante que los recientes acontecimientos en Suiza demuestren que la política monetaria sólo proporciona un alivio temporal. A lo largo del tiempo, los bancos centrales han mantenido las presiones sobre los mercados. Esto debe ser tenido en cuenta en las políticas monetarias de la Eurozona. El lanzamiento del programa QE en enero fue la última bala del BCE para estimular la economía (todo bajo el pretexto de mantener la estabilidad de precios, debido a restricciones legales). Una vez más -como en 2012- y a lo largo de este tiempo, el BCE pone en práctica su política monetaria. Es hora de actuar, sin caer en los errores del pasado.

Después de haber trabajado previamente para el Parlamento Europeo en Bruselas, Markus Kuger se unió a la oficina de D&B en Marlow, Reino Unido en junio de 2010. En su papel como Economista Senior en el equipo Macro Market Insight, Kuger escribe sobre su país de origen Alemania, así como de Reino Unido, Francia, los Países Bajos y Polonia.

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