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A fondo

Señales de alerta en el sistema financiero de la India: ¿Otra crisis en ciernes?

07 octubre, 2016

De un vistazo:

  • La banca de la India ha visto cómo sus activos no productivos se han multiplicado por diez en la última década. Como consecuencia, la capacidad crediticia de la banca se ha visto reducida progresivamente desde 2010, con efectos negativos tanto para los sectores financieros como para la industria.
  • Las medidas correctivas tomadas por las autoridades indias son correctas, pero es necesario un cambio más profundo.
  • Una recesión en la economía india tendría repercusiones en la economía mundial.

El problema

Los indicadores de estabilidad financiera elaborados por el Banco de Reserva de la India muestran un deterioro constante desde 2010, mostrando serios peligros para la banca local. Esto viene provocado en gran medida por el gran número de créditos fallidos, que devienen en los llamados “activos no productivos”, lastrando tanto los resultados como la capacidad de los bancos para conceder créditos.

Los bancos de titularidad pública conservan tradicionalmente una parte mucho mayor de activos no productivos que la banca privada, y desde 2012, esta parte ha alcanzado niveles desproporcionados. Con los activos no productivos llegando al nivel de los 124.000 millones de dólares en 2015, los bancos públicos no cuentan con suficiente capital para cubrir las pérdidas de valor de sus activos. La capitalización de mercado de los 24 bancos públicos de la India a finales de marzo de 2015 rondaba los 60.000 millones de dólares, hecho que pone en peligro la viabilidad de estos bancos. La banca privada, por su parte, acumula cantidades mucho menores de este tipo de activos, aunque su nivel de impagados sigue siendo muy alto para los estándares internacionales. En cualquier caso, tanto los bancos privados como los bancos extranjeros que operan en el país tienen normas más rigurosas a la hora de conceder créditos, y en general, están mejor gestionados que los públicos.

Cinco sectores (minería, siderurgia, textil, infraestructura y aviación) son responsables del 51% del crecimiento de los activos no productivos en 2015. Estos sectores constituyeron aproximadamente el 25% del negocio de la banca comercial, y a medida que se acumulan los impagados, la capacidad de los bancos para prestar dinero se va mermando progresivamente. Como consecuencia, el flujo de efectivo desde la banca hacia la industria es cada vez menor, restando dinamismo a la economía del país. Así, el crédito para fines no agrícolas cayó desde un 24% del total de crédito concedido en 2010 a un exiguo 0,9% en mayo de 2016.

Nubes negras

Con el objetivo de incrementar la cantidad de crédito disponible para la Industria, el gobierno indio ha anunciado la inyección de 3.700 millones de dólares a los bancos de propiedad pública. Sin embargo, existen serias dudas sobre la efectividad de esta medida. La más importante es la capacidad del gobierno para cubrir las necesidades de capital del sector público en caso de que se produzcan impagos a gran escala. Además, los requerimientos del acuerdo de Basilea III implicarían la necesidad de inyectar más capital a la banca en un futuro próximo.

También se han producido impagos significativos en créditos concedidos al extranjero, a pesar de que la mayoría de éstos se han realizado a través de consorcios con más participantes.  Además, la financiación a través de efectos, incluyendo préstamos externos, créditos comerciales y bonos, constituye alrededor de una quinta parte de la financiación empresarial del país. Según el Ministerio Indio de Finanzas, existen unos 8.200 “morosos profesionales” que deben más de 11.000 millones de dólares a los bancos, dificultándose aún más la recuperación de activos.

La estrategia de vender los bancos públicos con más problemas a firmas de capital-riesgo no ha funcionado. Hasta marzo de 2016, el índice de recuperación media de 15 fondos de capital-riesgo se situaba en el 31%. Países como Myanmar, Sri Lanka o Vietnam tienen unos índices mucho más favorables.

Soluciones

Las autoridades monetarias indias, entre las que se incluyen el Gobierno y el Banco de Reserva de la India, han dado varios pasos para corregir esta situación. Los esfuerzos del Gobierno se centran en crear un entorno empresarial más eficiente, en la legislación relativa a situaciones concursales, en eliminar los cuellos de botella legales producidos por proyectos empresariales en suspenso, y en políticas que rebajen la tensión del sector financiero.

El Banco de Reserva de la India ha establecido marzo de 2017 como fecha tope para que todos los bancos pongan sus balances en orden y hagan las provisiones necesarias para cubrir sus préstamos fallidos.

Si bien estas medidas son necesarias, no resultan suficientes. Es necesario acometer reformas de gran calado tanto en el los procesos como en el sistema financiero que permita un mayor flujo de capital desde los bancos a las empresas, la consolidación de un sistema de información financiera robusto y fiable, análisis de big data, y la implementación de sistemas que permitan identificar el riesgo de crédito en etapas tempranas, generando señales que alerten cuando las condiciones se empiecen a deteriorar. A pesar de que el sector bancario se muestra optimista sobre su capacidad de capear el temporal, el camino a la recuperación puede ser muy largo… y si el problema no se resuelve, podría producirse un contagio con consecuencias a nivel global.

Sebastián Sánchez

Product Manager de Informa D&B

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