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Gestión financiera

Cómo se produce el deterioro financiero de las empresas hasta su extinción

27 febrero, 2012

Recientemente hemos llevado a cabo un estudio (OneRate ©) en el que hemos analizado los factores que motivan el deterioro financiero de las compañías con la secuencia de hechos que arrastran a aquéllas a situaciones de insolvencia e incluso quiebra.

 El primero de ellos y más importante comienza con el “Arrastre de moras en la cadena de suministro”. La espiral de deterioro comienza por la demora en pagos que se produce en la última fase de la cadena de suministro en cualquier sector de actividad, siendo el cliente final quien comienza bloqueando pagos e hipotecando así al conjunto de proveedores. Esta situación genera tensiones de liquidez que obligan a buscar financiación de circulante de manera temporal que se perpetúa en los balances.

 Como segundo factor de deterioro está la cada vez mayor “Exigencia en los criterios de riesgo desde las entidades financieras.” A este respecto las sociedades que presentan hoy sus balances ante cualquier departamento de análisis de riesgos, obtienen la mitad de financiación que hubiesen obtenido hace dos años con los mismos estados financieros.

 La tercera variable procede del “Aumento del nivel de impagos” que registra la economía, con un número creciente de efectos impagados y principalmente procesos concursales de las empresas. Sólo en el tercer trimestre de 2011 se registraron 1.441 compañías que se acogieron al concurso voluntario. En esta línea y pensando en instrumentos de cobertura de estas situaciones, toma especial importancia el seguro de crédito, pero bien es cierto que éste no siempre cubre los saldos de deuda que se mantienen con los clientes.

Los anteriores factores provocan la aparición del cuarto y último parámetro que corresponde al “Aumento de las exigencias de capital.” Llegados a esta situación y bajo un entorno económico desfavorable en el que las ayudas públicas disminuyen, los inversores privados escasean y los bancos recortan líneas, sólo queda la aportación de garantías de los socios cuyos patrimonios personales también han mermado. Los más ávidos y previsores habrán previsto que semejante situación podría llegar, pero la inmensa mayoría de socios de las empresas  no lo habrán contemplado y por tanto se encontrarán en una encrucijada sin salida. La alternativa pasará pues por la solicitud de un concurso voluntario que si se hace a tiempo y está soportando por un plan de ventas solvente y abordable, la compañía saldrá adelante. De otra forma esta situación será el preludio del fin de muchos esfuerzos, años de trabajo y dedicación a un proyecto empresarial que comenzará a agonizar.


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