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En una entrevista, ¿cómo respondo a un periodista?

30 abril, 2014

Afrontar una entrevista en un medio de comunicación suele resultar un ejercicio traumático para muchos portavoces corporativos. Sin embargo, con la preparación adecuada, es una oportunidad para trasmitir los mensajes que se desean a la opinión pública de la mano de un experto, con la consiguiente credibilidad que supone ante la audiencia.

Los periodistas buscan obtener información sobre temas que interesan a sus lectores, televidentes, oyentes o internautas, por lo que con el objetivo de buscar respuestas a las preguntas candentes -dependiendo del contexto-, insistirán hasta conseguir su meta. De hecho, un portavoz debería pensar en el periodista como el altavoz que va a transmitir su mensaje al público al que quiere llegar, por lo que una mala respuesta, airada o simplemente torpe… puede ser contraproducente para el objetivo que se quiere conseguir. No todas las personas tienen facilidad innata para resolver una situación de tensión y salir triunfantes, por lo que una preparación adecuada –técnicas y práctica-, además de cierta dosis de humor puede ser determinante para solventar con éxito la conversación ante un micrófono y una cámara de televisión.

Hay varios tipos de entrevistas cuyas diferencias determinarán la manera en que un portavoz tendrá que responder. Las más relevantes:

Exclusiva: el portavoz dedica toda la atención a un único periodista que le hace preguntas sobre los temas de interés. Normalmente estos encuentros son concertados, por lo que las preguntas pueden estar acordadas.

Entrevistas grupales: varios portavoces responden a los cuestionamientos de uno o más periodistas. Un ejemplo son las ruedas de prensa, que pueden comenzar por el tema previsto pero acabar por otros derroteros. Es importante aceptar estas preguntas y ser sincero en las respuestas. Si no se conocen, se indicará que posteriormente se les ofrecerá la respuesta.

Canutazo: un grupo de periodistas aborda al portavoz. Suele darse a la salida de actos y se convocan espontáneamente.

En la preparación es importante recabar la máxima información disponible como:

Nombre del periodista, ya que conociendo a la persona que hará las preguntas se pueden adivinar algunas formas y modos, lo que ayudará en las contestaciones.

Medio y sección/programa para el que elaborará la entrevista. No es lo mismo que sea para radio, televisión, periódico o blog… pues marcará el contexto en el que se basarán las preguntas. Es importante considerar en este punto la audiencia que recibirá estas respuestas, ya que para todos los portavoces es imprescindible “hacerse entender”.

Formato de la entrevista -grabado (por tanto preguntar por fecha y hora de emisión) o en directo- y duración de la misma, para tener el suficiente margen de concentración para responder a cada pregunta.

En el día “x”, hay que tener en cuenta que, dependiendo del medio, es importante considerar las especificidades:

Televisión: evitar trajes o cortabas de rayas o cuadros, ya que la imagen se distorsiona a través de la cámara; al tiempo que complementos o gestos llamativos, ya que captarán toda la atención. La temperatura en un plató es más elevada de lo habitual debido a los focos, por lo que es habitual transpirar y disimularlo con maquillaje.

Radio: es recomendable modular el ritmo y tono de la voz, ya que conseguiremos atraer a la audiencia.

Medio escrito (Periódico/blog): se pueden consultar datos a la hora de dar respuestas, pero es importante dar impresión de solvencia; Un escrito permanece, por lo que se debe reflexionar para evitar malos entendidos. Muchas veces la entrevista se acompaña de fotografías que deben hacerse siempre durante o después –ya sea inminentemente después o en días posteriores-, para conocer el contexto de la charla.

Sin olvidar nunca, que en todos los medios, es fundamental transmitir los mensajes con seguridad y concisión. A la hora de contestar, es preferible no aventurarse a responder una pregunta que hacerlo de forma errónea, porque restará credibilidad al resto del discurso, que debe ser ordenado e incisivo sobre los temas de interés para el portavoz. Repetir los mensajes clave nunca está de más, además de usar el lenguaje corporal para enfatizar el mensaje.

¿Todo esto por qué? Porque el valor de una entrevista reside en trasmitir los mensajes seleccionados al público de una forma adecuada, para que sean de su interés y por tanto consigan el efecto deseado.

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