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Escuela financera: EBITDA

21 julio, 2010

El EBITDA (Earnings before Interest, Taxes, Depreciation and Amortization), cuyas siglas en ingles significan “beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones” mide la rentabilidad de una compañía al eliminar los efectos de la deuda, impuestos y las políticas contables relacionadas con las depreciaciones y amortizaciones. Se trata de una de las magnitudes más utilizadas, en los últimos años, a la hora de presentar los resultados económico-financieros por parte de las empresas.

Se calcula a partir del resultado de explotación sin tener en cuenta las amortizaciones, depreciaciones y demás partidas que no estén relacionadas con la actividad principal del negocio. Este indicador también se conoce bajo el nombre de cash flow operativo aunque hay que advertir que no representa un flujo de caja propiamente dicho, sino un valor aproximado del mismo.

La firma Moody’s Investors Service presentó una serie de limitaciones al EBITDA entre las cuales destacamos las siguientes:

– No refleja los cambios producidos en el capital de trabajo como consecuencia de los diferentes ciclos económicos (crecimiento o viceversa) que atraviesa una sociedad.

– Determinados apuntes contables afectan al flujo de caja, pero por el contrario estos movimientos no se reflejan en la cuenta de resultados (Ej.: cancelación de pasivos).

– No tiene en cuenta las necesidades permanentes de reinversión requeridas en determinadas industrias (Ej.: empresas tecnológicas).

– Puede ser una medida confusa de liquidez.

– No se puede tener en cuenta, por sí solo, para la valoración de una sociedad.


Otro ratio comúnmente utilizado es el Margen de EBITDA, se calcula tomando el EBITDA, dividiéndolo por el importe neto de la cifra de negocio y multiplicándolo por 100 para obtener el tanto por ciento.

Este ratio tiene en cuenta la parte de los ingresos operacionales que se destinarán a cubrir el costo de capital asociado a la generación de bienes o servicios. Luego se puede considerar como una medida de agregación de valor para los accionistas.

En relación con las magnitudes anteriores, también tenemos el EBIT o más conocido como resultado de explotación, procede de las siglas en inglés (earnings before Interest, Taxes), y tiene en cuenta los ingresos y gastos relacionados con la actividad del negocio antes de intereses e impuestos.

Un ejemplo: Enagás

A continuación, vamos a analizar la compañía Enagás, S.A. en función de los indicadores descritos anteriormente.

A pesar del descenso de la demanda del gas nacional en un (10,5%) como consecuencia de la coyuntura económica, la compañía ha obtenido un resultado de explotación (EBIT) y un cash-flow operativo (EBITDA) un 12,9% y un 10,1% respectivamente superiores al ejercicio 2008.

Asimismo, el margen de EBITDA ha experimentado una notable mejoría pasando del 54% en 2008 al 81,7% en 2009. Esto ha sido posible gracias al plan de contención del gasto implementado por Enagás, consiguiendo una disminución de los costes operativos del 10,7% en los últimos 12 meses. Del mismo modo, los gastos de personal se redujeron en un 11,9% respecto al año 2008.

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