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Cara a Cara

Inés Sagrario, cofundadora y CEO de Ekonoke

19 julio, 2022

Ekonoke produce ingredientes naturales localmente, a la par que garantiza la sostenibilidad y la fiabilidad del suministro desarrollando soluciones agrícolas resilientes al cambio climático.

Y es el proyecto empresarial de Inés Sagrario, la CEO de la empresa y cofundadora. Hoy hablamos con ella para saber más sobre su sector.

¿Cómo surge Ekonoke? Cuéntanos un poco sobre tu proyecto y cuál fue tu principal motivación para crearlo.

Ekonoke nace de la fusión de dos proyectos – Achipámpanos, con el que mi socia Ana y yo nos dedicábamos a montar huertos verticales en los puntos de consumo, y Los Tallos Microgreens, en el que Javier y Antonio desarrollaron su método para el cultivo sostenible de microgreens en entorno controlado.

Ambos proyectos tenían una fuerte vocación de sostenibilidad. Poder redefinir la cadena de valor de la alimentación para que los alimentos dejen de viajar cientos y miles de kilómetros y el viaje sea solo el conocimiento para cultivarlo de forma sostenible, allá donde esté el mercado.

¿Qué tipos de recursos tenías cuando creaste la empresa? ¿Ha sido difícil como startup conseguir ayudas y financiación?

Durante los primeros 2 años del proyecto fuimos “a pulmón”, invirtiendo todos nuestros ahorros en nuestro gran sueño y contando con el apoyo de familiares y amigos. En 2020, después de haber pasado por el programa de aceleración de Eatable Adventures, pudimos cerrar una primera ronda de inversión de 423K€ con business angels.

Ahora estamos cerrando una nueva ronda que nos permita ya escalar e industrializar nuestras operaciones a escala comercial.

Comenzasteis cultivando lechugas y microhortalizas y ahora os dedicáis al lúpulo. Supone un cambio relevante en la empresa… En la toma de esa decisión, ¿usasteis informes sectoriales y de mercado, basados en el big data, como los que ofrece INFORMA?

No fue fácil cambiar el rumbo de la empresa, lo que el mundo startupero llaman “pivotar”.  Realmente teníamos mucho compromiso emocional con las lechugas y microgreens.

Estuvimos probando a cultivar en entorno controlado varios cultivos que tengan ya un alto riesgo climático, entre ellos el lúpulo. La emergencia climática está introduciendo una gran variabilidad en la productividad y calidad del lúpulo cultivado en campo. Como fruto de un esfuerzo intenso de investigación, encontramos la forma de cultivarlo de forma sostenible y viable en interior.

Cuando comenzamos a presentar a cerveceras la posibilidad de tener un suministro de lúpulo de alta calidad garantizado, inmediatamente les interesó. Ahí nos dimos cuenta de que habíamos encontrado una oportunidad de mercado incomparable.

Ser sostenibles y respetar el medio ambiente no tendría que ser un valor añadido para una empresa, sino que debería ser parte de su entidad. ¿Nos hablas de ello en Ekonoke?

Ekonoke solo puede ser sostenible. No contemplamos la opción de no serlo. Ekonoke nació de la vocación del equipo fundador de aportar sostenibilidad al sistema alimentario. A pesar de todos los cambios que hemos realizado en el proyecto en los últimos 5 años, nuestra obsesión por la sostenibilidad es lo único que no ha cambiado; es innegociable. En el caso del sector lupulero, la sostenibilidad no es solo una opción, es una necesidad absoluta.

Vuestro negocio también es de base tecnológica, ¿cómo os ayuda la automatización o la inteligencia artificial en el cultivo de lúpulo?

La parte tecnológica es fundamental para permitirnos avanzar mucho más rápido en el desarrollo del método de cultivo, obteniendo datos completos de todos y cada uno de los parámetros relevantes para poder entender mejor la causa y efecto del proceso.

La tecnología además nos permite ser más sostenibles. De hecho, a través de la inteligencia artificial y la precisión que tenemos en el cultivo, podremos estar siempre maximizando los rendimientos y calidad obtenidos en cada planta. Del mismo modo, minimizamos el uso de los recursos escasos empleados para su crecimiento (energía, agua y nutrientes).

También es fundamental en el futuro crecimiento de la empresa, pues nos permitirá poder escalar nuestras operaciones, montando instalaciones de cultivo a gran escala al lado o cerca de cada cervecera con la que trabajemos, ya sea en Galicia, en Brasil o en Japón.

¿Cuáles son los planes de futuro para la empresa?

A corto plazo, vamos a montar unas instalaciones piloto de 1000m2 en Galicia para hacer una primera prueba de escalado, para en 18 meses pasar a unas instalaciones de 10.000m2, ya con escala comercial. A partir de 2024 comenzaremos nuestra expansión internacional y esperamos tener 8-12 instalaciones en total en unos 5 años.

En el proceso, mejoraremos continuamente tanto el método de cultivo como la plataforma tecnológica, para ir logrando cada vez unos mejores resultados tanto en cantidad como en calidad y minimizando el uso de recursos.

Echando la vista atrás, ¿cómo ha sido tu experiencia en el mundo del emprendimiento? ¿Cuál ha sido tu mayor miedo y la lección más valiosa? ¿Algún consejo?

Creo que la mejor forma de describir los últimos 5 años de emprendimiento es como una montaña rusa, pero he de reconocer que me gustan mucho las montañas rusas – si bien es verdad que la primera bajada a toda velocidad ¡me pilló por sorpresa!-.

Hay que disfrutar del camino, ser muy persistente y escuchar mucho a gente experta, a gente normal, al mercado, a tu intuición… Y construir un equipo sólido y dejarse ayudar de vez en cuando.

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