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El papel del Internet de las Cosas en la Transformación Digital de las empresas

21 octubre, 2016

La transformación digital de las empresas está en boca de todo el ecosistema empresarial y ya no cabe ninguna duda de que es necesaria para que un negocio prospere. El entorno digital, las nuevas formas de hacer negocio y la tecnología juegan un papel fundamental en el desarrollo de las empresas, especialmente para las pymes, que deben intentar subirse al carro de la actualización lo antes posible para no perder competitividad en el mercado.

Una pieza clave de este cambio viene propiciado por el Internet de las Cosas. IoT -Internet of Things, en sus siglas en inglés-, supone habilitar la conexión a la Red de cualquier objeto o dispositivo de una empresa con el objetivo de maximizar la eficiencia en todos los procesos. Y no solo eso, también posibilita recabar información de una forma más rápida, lo que facilita la toma de decisiones ante cualquier situación o el ahorro de costes, entre otros.

Esta tendencia, a la que se le ha empezado a llamar industria 4.0, se ha implantado ya en numerosas industrias. Desde las casas domóticas o los sistemas de riego, hasta los sistemas eléctricos de las ciudades. Hoy en día ya se usa la tecnología y la conexión a redes centrales para prestar servicios, facilitar procesos y mejorar la calidad de vida de las personas.

Pero la aplicación del IoT no tiene límites. Los beneficios que genera el desarrollo de estos sistemas pueden afectar a todos los departamentos de una empresa como, por ejemplo:

  • En los departamentos de marketing, donde la recepción de datos en tiempo real sobre consumidores puede ayudar a mejorar la oferta para los clientes.
  • En logística, donde los usuarios pueden controlar el proceso de envío de un producto y conocer sus circunstancias en todo momento.
  • En la cadena de producción. Actualmente casi todos los procesos de producción están automatizados y cuentan con máquinas y ordenadores que hacen diferentes lecturas del proceso y se autorregulan para mantener la eficiencia, ya sea en cadenas de frío, cadenas de montaje o sistemas de distribución.

La creación de plataformas digitales que permiten la supresión de los intermediarios reduce los costes de transacción, ya no sólo económicos, sino de tiempo. Esto se refleja en una mejora de las comunicaciones, servicios y adaptabilidad a las necesidades de los usuarios o clientes, llegando a poder personalizar la oferta.

Pero no todo son ventajas. Todo este auge tecnológico genera una gran cantidad de datos que no solo hay que almacenar, sino también gestionar, lo que supone invertir, para las empresas, en potentes sistemas de Big Data y en fuertes medidas de seguridad para hacer frente a ciberataques.

Hacia el Internet de las Cosas: no hay marcha atrás

El Internet de las Cosas ya es una realidad empresarial y, cada vez más, las organizaciones deberán ir adaptándose a estas nuevas circunstancias. Según publicaba el periódico Cinco Días hace unos meses, en el año 2020 el universo digital tendrá un tamaño equivalente al de un video en HD de 1600 millones de años de duración.

Las empresas que antes desarrollen el IoT en sus productos, puntos de venta o servicios, podrán afinar con mayor precisión el desarrollo de la experiencia del cliente. Conocer los hábitos de compra de los consumidores mediante una simple aplicación o su historial de búsquedas en la web permitirá satisfacer de una forma más plena sus necesidades.

Sanjay Sarma, profesor de Ingeniería Mecánica en el MIT, comentaba hace unas semanas en una entrevista para El País y con motivo de su visita el IE University en España, que el futuro del IoT pasa por la conexión de diferentes sectores entre sí. Ahora ya se está desarrollando en diferentes ámbitos pero, según él, en 10 años todo habrá evolucionado por completo.

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