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A fondo

La relevancia de la gestión del circulante en la crisis actual

13 marzo, 2012

En un momento en el que la falta de liquidez del sistema financiero está estrangulando nuestro entramado productivo, sometiendo a las empresas –en muchas ocasiones- a enormes tensiones de tesorería, resulta imprescindible optimizar su gestión, adecuándola a las necesidades presentes y previendo necesidades futuras que permitan evitar riesgos de insolvencia que puedan comprometer el futuro de las compañías.

En este post se analiza la importancia en las empresas del activo corriente como consumidor de recursos financieros y de su adecuada gestión para permitir realizar sus actividades con mayores garantías de futuro. En posteriores posts se tratarán más detenidamente algunos otros aspectos fundamentales de la gestión del circulante a partir del estudio del Fondo de Maniobra (en adelante FM) como concepto de financiación, y de las Necesidades Operativas de Fondos (en adelante NOF) como concepto de inversión.

Es indiscutible que a largo plazo, para que una empresa pueda sobrevivir debe generar beneficios, es decir, los ingresos deben ser superiores a los gastos. Sin embargo, dada la coyuntura actual, se impone en ocasiones primar un enfoque de corto y medio plazo, es decir, las empresas deben ser capaces de generar la liquidez suficiente (a corto plazo) para hacer frente a todos sus compromisos de pago y prestar especial atención a la gestión de su circulante. En este punto resulta obligado volver la vista al keynesianismo –quizá también en algunos otros aspectos de la coyuntura actual- y recordar uno de los argumentos claves de su Teoría General “Los periodos largos son una guía engañosa para los temas de actualidad, a largo plazo todos muertos). En síntesis, conviene recordar que en momentos de recesión la caja manda, la caja es la reina.

Evidentemente, no todo el beneficio neto de una empresa va a la caja. Parte del beneficio se destina por ejemplo a cubrir las necesidades operativas de fondos, al pago de nuevas inversiones o la devolución de la deuda (intereses y principal). No debe confundirse, por tanto, beneficio neto con flujo de caja. Así, generar tesorería significa que los flujos de caja totales de una empresa -entendidos como la diferencia entre las entradas y las salidas de caja y cuentas bancarias en un período de tiempo- deben ser positivos.

En el entorno económico actual, donde el dinero no fluye como debiera desde las entidades financieras hasta el tejido empresarial, cobra vital importancia en las empresas la gestión de la tesorería y del circulante. Por un lado, una correcta gestión de la liquidez tiene como objetivo asegurar las necesidades presentes y futuras de fondos para el desarrollo de su actividad y maximizar la rentabilidad de la inversión en tesorería, es decir, minimizar los costes que implicaría un exceso de efectivo (coste de oportunidad y pérdida de poder adquisitivo por el efecto de la inflación), por otro lado la gestión del circulante permite a las empresas obtener los fondos necesarios para financiar el desarrollo de sus operaciones habituales.

 Así, el FM como medida del equilibrio financiero de la empresa, puede ser planteado desde el corto plazo -activo corriente menos pasivo corriente- o desde el largo plazo -recursos a largo plazo menos inmovilizaciones netas-, es decir, muestra los recursos permanentes que financian el ciclo de explotación.

 Las NOF muestran el volumen de fondos que, dado el funcionamiento operativo de la empresa, resultan necesarios para sostener dichas operaciones, es decir, los recursos necesarios para mantener su ciclo productivo, así pues, se trata de un concepto ligado al funcionamiento de la empresa y de sus finanzas operativas. Representan las inversiones netas en activo corriente derivadas de las operaciones de la empresa, es por tanto un activo fundamental de las empresas con origen en sus decisiones de explotación, es decir, en el día a día. El análisis e identificación de los mecanismos que generan la evolución de las NOF (fenómenos de crecimiento, estacionalidad, ciclos,…) constituyen una ayuda valiosa para las empresas para prever y cuantificar las necesidades de fondos a negociar, esencial para mantener unas adecuadas relaciones con las instituciones financieras.

 Son por lo tanto, los conceptos de NOF y FM, complementarios pero su naturaleza es diferente. El FM representa el volumen de recursos permanentes que financia circulante, por tanto, se trata de un concepto de pasivo, sin embargo, las NOF representan el volumen de inversión neta generada por las operaciones, es por tanto, un concepto de activo.

 Analizar las NOF y el FM resulta fundamental para una adecuada planificación financiera y especialmente en un entorno económico complejo y adverso con fuertes restricciones en el crédito tanto para la obtención de nuevas financiaciones como, fundamentalmente, para la renovación de las pólizas de crédito con el que financian su circulante muchísimas empresas. La diferencia entre los recursos aportados a largo plazo por la empresa para cubrir las NOF y el volumen de éstas últimas la recogen los denominados Recursos Líquidos Netos, lo que lleva a determinar una de las ecuaciones más importantes del balance. La propia comparación entre NOF y FM suele dilucidar en gran medida si existen defectos de planteamiento y/o defectos de funcionamiento en las empresas.


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