Una web de INFORMA D&B S.A.U. (S.M.E.)

A fondo

Nuestros héroes anónimos

02 abril, 2013

exportación vinos

Son muchos los factores que han obligado a las empresas españolas a volcarse en la exportación y buscar negocios en el extranjero. La economía española, históricamente netamente importadora, está empezando a exportar de un modo significativo.

Así, por ejemplo, la tasa de cobertura en España, es decir, el porcentaje de importaciones que pueden pagarse con las exportaciones, alcanzó recientemente su máximo nivel histórico. Entre enero y junio de 2011 España tuvo por primera vez superávit comercial con la UE en un acumulado semestral, es decir, las empresas españolas vendieron a los países europeos más de lo que les compraron. Además en agosto de 2012 España, también por primera vez desde la creación del euro, registró un saldo positivo en la balanza por cuenta corriente, es decir, entró en nuestro país más dinero del que salió (desde 1990 solo hubo dos meses mejores, agosto de 1997 y 1998). La economía española, por lo tanto, se está transformando paulatinamente en una economía exportadora, aunque inevitablemente el petróleo y el gas mantienen en números rojos nuestro saldo comercial.

Efectivamente, el déficit energético sigue siendo la principal causa del desequilibrio de la balanza comercial española. Y es que según datos del ministerio de Economía, la elevada dependencia energética explica casi una cuarta parte del total de las importaciones españolas y las compras energéticas continuaron creciendo en el 2012.

Según datos del Instituto de Comercio Exterior, está siendo el sector industrial el motor de este crecimiento de las exportaciones en España animado por el aumento de nuestros niveles de competitividad que han venido de la mano de la bajada de los costes laborales en nuestro país. España, también por ello, se ha convertido probablemente en uno de los destinos de inversión más atractivos de Europa, y eso hace presagiar además una época dulce para nuestras exportaciones.

Pero más de la mitad de nuestras exportaciones tienen destino europeo. En concreto, nuestros mayores clientes son Francia y Alemania, ambos (en especial el primero) con un futuro incierto al menos en el corto plazo. Los dos se desaceleraron en el último trimestre de 2012, y la previsión del Bundesbank apunta que Alemania crecerá solo un 0,4% en 2013 frente a la previsión anterior del 1,6%. Por este motivo, España se encuentra inmersa en plena reorientación de sus mercados extranjeros creciendo en ventas a destinos extracomunitarios como África, Asia y América Latina.

Además, el tejido productivo español está conformado en gran medida por entidades de pequeño tamaño que, en ocasiones, carecen de la formación y de los recursos necesarios para iniciar esta andadura exportadora, y que además se enfrentan a la escasez del crédito bancario que les impide a menudo invertir en la apertura de nuevos mercados en el extranjero. Así, aunque se mantiene el dinamismo en las exportaciones y por ende el proceso de ajuste del déficit comercial en España, las tasas de crecimiento de la exportación durante 2012 aun siendo en general positivas respecto al 2011, no se mostraron tan animosas.

Y aunque todo apunta a que por fin se ha iniciado un cambio de tendencia que invita a confiar en nuestro país, conviene no perder de vista los riesgos de fondo que todavía persisten y se exige por lo tanto cautela. Este neófito sentimiento positivo hacia nuestro país ha aliviado la ya tan manoseada prima de riesgo que se mantiene estable en torno a los 350 puntos o incluso por debajo frente a los más de 600 puntos que se alcanzó a mediados del año pasado.

Ha habido un claro impulso en las reformas estructurales y en los ajustes fiscales. Lo ha confirmado Bruselas, tras comprobar los esfuerzos realizados para corregir los desequilibrios en nuestras cuentas públicas y se ha traducido finalmente en un incremento de la competitividad de las empresas y una mejora del comercio exterior, lo que ha aumentado las inversiones directas en España. Pero todavía persisten riesgos y dudas. España debe reducir más su déficit público y cumplir con los objetivos marcados por Bruselas. Parece que nuestra economía se enfrenta aún a meses de recesión antes de iniciar la recuperación prevista no antes de 2014 y a unas tasas de paro que ha alcanzado cotas insostenibles.

Para concluir el post de hoy y evocando mis años de facultad cuando estudiaba la teoría de los “ciclos de negocios” de Schumpeter, hago míos hoy sus “héroes anónimos” que, como ha ocurrido en numerosas ocasiones a lo largo de la historia económica, nuevamente están sacando a un país, en esta ocasión el nuestro, silenciosamente de las profundidades. Es decir, me refiero a nuestras pymes (que conforman gran parte del tejido empresarial español) y las no tan pymes exportadoras, los emprendedores y los trabajadores de nuestro país que trabajan infatigablemente y están compitiendo con economías avanzadas alcanzando, probablemente, los niveles más altos de producción de nuestra historia.

Artículos relacionados

Comentarios

No hay comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *