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Pymes y autónomos

Planificación fiscal y contable: cómo reducir el pago de impuestos

04 julio, 2017

Las empresas pueden reducir su carga tributaria. Pero ¡ojo! No se trata de optar por prácticas ilícitas para evitar el pago de impuestos, sino de poner en marcha una buena planificación fiscal y contable que opte por la decisión de negocio más adecuada en cada caso.

Los impuestos son una de las mayores pesadillas de las pymes y autónomos. En España la carga tributaria alcanza el 49%, una cifra muy superior a la media europea y mundial. Con este porcentaje, no es de extrañar que uno de los objetivos prioritarios de cualquier negocio sea reducir la factura con Hacienda, esto es, reducir el pago de impuestos. Pero ¡ojo! No hablamos de evasión ni de prácticas poco lícitas, sino de tener una correcta planificación fiscal y contable que minimice el pago de impuestos de forma legal y te haga tener al día tus facturas.

Es decir, que hay más de un modo de hacer las cosas y según el camino que escojas acabarás pagando más o menos impuestos. Claro que, para hacer una buena planificación fiscal y contable, es necesario conocer muy bien tanto el sistema impositivo, como los beneficios aplicables.

Algunas decisiones que influyen en el pago de impuestos

Ya sabes que con Hacienda es mejor no “jugar a la ruleta” porque cualquier pequeño error puede salir caro para tu negocio. Muy caro. Por eso, es recomendable pedir ayuda a un asesor fiscal profesional que, más allá de encargarse del temido papeleo contable, te guíe en tu negocio. Estas son algunas de las decisiones que pueden influir en la factura tributaria:

  • La forma jurídica de la empresa. ¿Autónomo o sociedad limitada? Es una de las preguntas más habituales cuando llega el momento de montar un negocio. Y la respuesta es “depende”. Lo habitual es que a partir de los 40.000 euros de ingresos anuales empiece a compensar más montar una S.L., pero es necesario hacer un análisis exhaustivo de las características de cada compañía antes de tomar la decisión.

Además, no hay que olvidar que existen otras formas jurídicas como la sociedad laboral o las cooperativas, que en determinados casos pueden resultar más beneficiosas.

  • La contratación de empleados. Cuando el trabajo nos desborda y llega el momento de ampliar la plantilla, pensamos automáticamente en crear un contrato laboral. Sin embargo, a veces es más recomendable hacer un contrato mercantil a otro autónomo si no sabemos con certeza hasta qué punto vamos a requerir ese servicio.

En el caso de los contratos laborales, tampoco es fácil elegir. ¡En España hay 42 modalidades diferentes! Algunos están sujetos a bonificaciones realmente interesantes, por lo que es necesario estudiar los requisitos para ahorrarnos una buena suma.

  • Las compras y las inversiones. En primer lugar, hay que tener muy claro qué gastos son deducibles y cuáles no. Por supuesto, siempre es necesario guardar las facturas para que quede constancia de ellos. Pero, además, es importante decidir cuándo hacer las compras. Por ejemplo, si este año estás teniendo un beneficio alto y crees que en el próximo ejercicio las previsiones no serán tan buenas, es recomendable que adelantes algunos de los gastos. Así reducirás tu beneficio y, por tanto, los impuestos aplicables a él.
  • Las exenciones y beneficios fiscales. La planificación fiscal y contable exige estar al día de los cambios legislativos para aplicar las ayudas públicas más ventajosas y evitar el pago de impuestos que no sean necesarios. Aquí entran en juego las bonificaciones estatales, pero también las de tu comunidad autónoma, por lo que el reto de estar informado es todavía mayor.

Más allá de estos cuatro ejemplos que comentamos, hay otras decisiones que también influyen en la cantidad de impuestos que se abonan, como las subvenciones recibidas, la financiación o las donaciones.

Al final, una buena planificación fiscal y contable consiste en trazar una estrategia transversal a todo el negocio que permita obtener mayores beneficios en la empresa. No es cuestión optar automáticamente por la vía que suponga menos impuestos, sino por aquella que resulte más ventajosa a largo plazo para el negocio. Una tarea en la que la ayuda de un asesor fiscal se hace imprescindible.

 

Javier Santos
CEO de Infoautónomos

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