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Pymes y autónomos

El futuro de las asesorías: ¿más valor, online, lowcost o Juan Palomo?

19 agosto, 2014

El sector del asesoramiento empresarial viene atravesando estos últimos años un importante proceso de transformación motivado fundamentalmente por tres factores:

  • La crisis, que ha llevado a la desaparición de numerosos negocios, pymes y autónomos con una trayectoria de bastantes años y que proporcionaban una estabilidad de ingresos a las asesorías. Además, los negocios que han sobrevivido han tenido que optar en muchos casos por estrategias de reducción de costes y los nuevos que han surgido tras la crisis lo han hecho con menos medios.
  • El crecimiento de la e-administración, ya que se vienen simplificando los trámites administrativos a la par que cada vez se pueden realizar más trámites online. Por ejemplo está por ver el impacto que pueda tener el nuevo sistema Creta de la Seguridad Social en la elaboración de nóminas y TCs.
  • El nuevo software de gestión alojado en la nube, especialmente de facturación y contabilidad, orientado al propietario del negocio, que permite transformar el proceso de contabilización del negocio y reduce el papel prestado por las asesorías.

Todo ello viene golpeando con fuerza al sector de la asesoría, que ha visto cómo se reducían sus márgenes de beneficio, obligándole a un esfuerzo de adaptación y reinvención que pasa por el reforzamiento del papel de asesor del negocio, es decir, del valor que como experto se le aporta al cliente de cara a la mejora de la gestión de su actividad.

Ya no vale con contabilizar las facturas y presentar las declaraciones, el futuro pasa por dedicar más tiempo al análisis de su negocio y sobre todo a sentarse y comunicarse con él para ayudarle a mejorar la gestión de su negocio y que efectivamente sea consciente de este mayor valor y esté dispuesto a pagar por él.

Como alternativa y al hilo del desarrollo de internet y del software de gestión online, algunas asesorías vienen apostando por ofrecer de manera complementaria servicios online, lo que les permite llegar a todo el mercado nacional, en muchas ocasiones desde un planteamiento lowcost.

Como resultado ha crecido el número de opciones de asesoría a las que puede optar un autónomo o una pyme a la hora de elegir asesor, despachos tradicionales, asesores online o asesores lowcost, como puede apreciarse en la amplia y variada oferta existente en ciudades como Barcelona y Madrid.

Será interesante ver la evolución del mercado online lowcost en los próximos años, ya que con sus ajustados márgenes parece un mercado más proclive a unas pocas grandes empresas que a un mercado tan fragmentado como era el de las asesorías y gestorías tradicionales locales (algo que no ocurría en buena parte de los países europeos). Por lo que es posible que en los próximos años asistamos a un proceso de concentración de este mercado en unos pocos competidores, aunque tal vez a través de marca blanca colaboren con pequeños despachos.

Por último hay que mencionar la opción Juan Palomo, prescindir del asesor, ya que gracias a la paulatina generalización de la firma electrónica, al mayor conocimiento medio de las nuevas tecnologías e internet y a las limitaciones económicas que impone la crisis, va creciendo el número de autónomos que deciden llevarse ellos personalmente las obligaciones fiscales.

Se trata de una opción factible sobre todo para freelance y profesionales sin trabajadores, para determinados autónomos en módulos e incluso para autónomos con experiencia de años que han aprendido el funcionamiento de sus declaraciones. Una opción válida para negocios que tengan un funcionamiento repetitivo en el tiempo con un bajo número de facturas al cabo del año, para actividades exentas de IVA o para profesionales autónomos que practican retenciones en sus facturas y están exentos de la declaración trimestral de IRPF (modelo 130).

Y es que con la realización de un curso de fiscalidad como el que por ejemplo ofrece Infoautónomos y la posibilidad de contar con su servicio de consultoría como apoyo para resolver dudas puntuales, pueden conseguir reducir sus costes de asesoría entre 250 y 500 euros al año, dependiendo de las tarifas que pagasen anteriormente.

Una opción, eso sí, que supone dedicar más tiempo a las tareas administrativas (en lugar de dedicárselo a las comerciales y productivas), al aprendizaje necesario y al esfuerzo que conlleva estar al tanto de posibles novedades. Incrementándose el riesgo de cometer errores sancionables económicamente. Por ello, siempre que se pueda, mi consejo es dejar esta gestión en manos de profesionales especializados, es decir, de buenos asesores.

Y para la que es recomendable disponer de ciertos conocimientos de contabilidad y fiscalidad y de soltura en internet para manejarse por la web de Hacienda, utilizar sus programas y certificados electrónicos y apoyarse en un software online de facturación y contabilidad o en una buena hoja de cálculo.

 

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