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Cómo internacionalizar una empresa

17 enero, 2022

La expresión “el mundo es un pañuelo” cobra cada vez un mayor significado. Debido a la facilidad con la que nos comunicamos y actuamos las personas, el mundo se vuelve más pequeño. Hoy en día es muy sencillo tener a nuestro alcance diferentes productos o servicios que proceden de otros países. Y precisamente en esto consiste internacionalizar una empresa.

¿Qué es la internacionalización de empresas?

Se trata de un proceso por el cual una empresa decide operar en un mercado extranjero. Es un concepto que va ganando importancia, especialmente entre las pymes, debido a los beneficios que proporciona vivir en un mundo interconectado.

Por tanto, la internacionalización de una organización consiste en emplear estratégicamente los recursos que se disponen para aprovechar las oportunidades que se presentan en otros mercados.

Esta decisión, que tarde o temprano se plantea cualquier marca, es una forma de crecimiento con algunas barreras, pero con múltiples ventajas.

Beneficios

Los principales beneficios que obtiene una empresa al apostar por el comercio internacional son los siguientes:

  • Mayor crecimiento de la empresa. Su tamaño crece y, por tanto, también lo hace su competitividad.
  • Aumentan los clientes y los ingresos. Como consecuencia de ser más competitivos, también crece su volumen de negocio. Por lo tanto, progresa considerablemente el número de clientes potenciales y las ventas.
  • Consolidación del producto o servicio y de la marca. La empresa se vuelve más resistente y gana en fuerza, crecimiento y valentía.
  • Ahorro de costes. Muchos gobiernos ofrecen incentivos a las empresas para que inviertan en sus países y esto puede ser muy valioso.
  • Mejora la gestión de riesgos. Que una empresa esté diversificada y no dependa de un único mercado ayuda a evitar riesgos en el mercado principal.
  • Crece la motivación entre los empleados. Al crecer la empresa, crece la motivación de los trabajadores, pues trabajan para una compañía más grande con más valores y culturas.

Inconvenientes

Sin embargo, que una empresa se abra a nuevos mercados no es un proceso fácil. Para llevarlo a cabo se necesita mucha información sobre el país en el que se desea actuar.

Por ejemplo, debe tenerse en cuenta los factores económicos, culturales, tecnológicos, políticos y sociales del nuevo mercado.

Así mismo, hay que ser consciente de que cada uno tiene unas características determinadas en el ámbito legal y que las preferencias de los consumidores también pueden ser diferentes.

Todo esto hace que sea un procedimiento largo pero, para que sea lo menos complejo posible, veamos cuáles son sus tipologías y qué es necesario para internacionalizar una empresa.

Tipología de estrategias

Antes de conocer las diferentes estrategias de internacionalización, es importante destacar que no siempre es necesario encontrarse en otros países.

De este modo, se considera internacionalización tanto la venta directa como la indirecta, es decir, las siguientes situaciones:

  1. Vender a clientes locales para que ellos exporten los productos.
  2. Exportar mediante intermediarios.
  3. Vender a representantes locales de clientes extranjeros.
  4. Exportar directamente y en nombre propio.

Así pues, existen estos tipos de internacionalización:

  • Estrategia multinacional: Es usada por empresas multinacionales que tienen filiales en otros países. Con ella, se facilita el desarrollo de la empresa en los países que está presente, siendo la producción de bienes y servicios muy elevada.
  • Estrategia transnacional: Se aplica a las empresas que tienen una matriz y, desde esta, se han ido expandiendo con otras nuevas a diferentes países. La característica principal de esta estrategia es que se puede comercializar en otros mercados con gran eficacia para competir en cualquier parte del mundo.
  • Estrategia global: En este caso, cada país en el que trabaja una empresa es un segmento de un mercado global. Aquí la producción de productos sigue un estándar internacional, bajo un alto nivel de coordinación y unidad en la toma de decisiones.

¿Qué se necesita?

Para finalizar, antes de dar el paso de salir a nuevos mercados, es necesario que la empresa analice su capacidad para operar a nivel global. Para ello, existen ciertos pasos que deben respetarse:

Creación de un departamento de internacionalización

Es el paso inicial. Se necesita un departamento que gestione todo el proceso y se encargue en exclusiva de todos los detalles, dejando libres al resto de departamentos.

Realizar un análisis DAFO

El análisis interno de la compañía a través de un análisis DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) es también un paso previo que debe realizarse. Gracias a este, la empresa puede conocer cuál es la situación de la que parte.

Marcar los objetivos empresariales

Como consecuencia del paso anterior, es conveniente establecer cuáles son los objetivos que se quieren alcanzar. Es decir, qué se desea conseguir con la internacionalización de la empresa.

Estudio de la situación financiera

Para tener éxito, se deben conocer los recursos financieros de la compañía, en base a su solvencia actual y saber así qué estrategia se podrá desarrollar.

Analizar los riesgos financieros

También deben estudiarse todos los riesgos que puedan existir, como los peligros que tenga el país, su ciclo económico y sus variaciones, el tipo de cambio de la moneda o las leyes y normas que afecten de forma desfavorable.

En este sentido, cabe destacar la importancia de conocer las empresas que operan en cada país, tanto las que van a ser nuestra competencia como aquellas con las que podamos asociarnos si es el caso.

Elegir los mercados favorables

Se deben considerar los mercados más adecuados y elegir el que más interese. Suele ser aquel país en el que la empresa pueda desarrollar su actividad con mayor facilidad, conseguir sus objetivos más rápido y ser la más rentable. En otras palabras, en el país que mejor le ayude a crecer.

Creación de una estrategia comercial

El siguiente paso es determinar qué estrategia, planes y rutas se van a seguir en el país escogido. Además, debe escogerse el canal de venta.

Ante cualquier incidencia y por seguridad comercial, resulta relevante asegurar las ventas que se realicen ante situaciones de impago, más en un contexto de internacionalización.

Implantación física

Para la implantación se deben seguir tres fases. La primera es la de aterrizaje, en la que se inicia el proceso de adaptación al mercado y se desarrolla el producto, según sus necesidades. Después está la fase de crecimiento, en la que aumentan las operaciones y cada vez están más consolidadas. Y, por último, en la consolidación, se prioriza la rentabilidad.

Realizar un seguimiento del proceso y resultados

Para observar si el proceso se ha desarrollado correctamente o implantar modificaciones para una mejor adaptación al nuevo mercado.

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