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Gestión financiera

¿Cuál es la diferencia entre créditos y préstamos?

24 febrero, 2020

24A la hora de afrontar ciertos pagos es necesario recurrir a la financiación externa. Sin embargo, no todos los servicios disponibles para los usuarios son iguales. A menudo se confunden, pero es importante conocer la diferencia entre créditos y préstamos. Según nuestras necesidades optaremos por uno u otro según sea más conveniente.

Definiciones

Antes de conocer la diferencia entre créditos y préstamos hay que saber qué es un crédito y qué es un préstamo. Ambos son formas de financiación con finalidades distintas.

¿Qué son los créditos?

Cuando una entidad, después de valorar el perfil del cliente y fijar unas condiciones para cobrar intereses, pone a su disposición una cantidad de dinero accesible a lo largo de un período, y de la cual el cliente puede hacer uso total o parcial según sus necesidades, estamos hablando de un crédito.

¿Qué son los préstamos?

Un usuario puede solicitar una cantidad total de dinero total. Si una vez evaluado el perfil, la entidad financiera le otorga el capital en un momento concreto y al completo, con unos plazos determinados para su devolución y unos intereses acordados, entonces se trata de un préstamo.

Diferencia entre créditos y préstamos

Recepción del dinero

Una diferencia principal entre créditos y préstamos es el momento y el cómo recibe el cliente el dinero. En el caso de los créditos, existe una cantidad de dinero disponible, pero el cliente sólo hace uso de la parte que necesita. Puede acceder al mismo tantas veces como lo desee hasta llegar al límite establecido. En los préstamos, la cantidad del dinero se acuerda previamente y se entrega en su totalidad al cliente en el momento en que se formaliza el acuerdo. 

Plazo de devolución

Cuando un usuario se compromete con un préstamo, se pactan unas cuotas periódicas. Habitualmente, se trata de vencimientos mensuales, en los que se incluyen una parte de devolución del dinero prestado y otra de intereses. La amortización también puede pactarse de forma trimestral o semestral.

La devolución de la financiación mediante crédito es distinta. Para empezar, no existe una cuota obligatoria mensual, sino que el cliente decide las cantidades y el período en el que devolverá el dinero al solicitar el crédito. Una vez el usuario ha devuelto ese crédito, vuelve a estar a su disposición dentro de los límites de cuantía y tiempo establecidos al inicio.  

Intereses

Respecto a los intereses, hay más de una diferencia entre créditos y préstamos. 

Para empezar, los créditos pagan únicamente intereses por el dinero usado, no por la totalidad del dinero preconcedido. Cabe puntualizar que, en ocasiones, existen comisiones por el saldo no utilizado. Estos intereses suelen ser más altos con un período de amortización más breve. Esto se debe a la comodidad que supone disponer del crédito en cualquier momento que sea necesario.

Los préstamos, por su parte, calculan los intereses sobre el total del capital otorgado. Aquí los intereses habitualmente son inferiores, hablando también de mayores cantidades. Al ser períodos de amortización más largos, los pagos suelen calcularse con el sistema de amortización francés. Con este método el banco comienza recibiendo una mayor proporción de intereses que de préstamo. Los últimos meses, se amortiza más capital y menos intereses, pero la cuota fija de pago para el cliente es la misma.

Renovación

Cabe destacar que los préstamos tienen fecha de finalización, la acordada en la que se satisfacen todos los pagos. En cambio, el crédito, aunque inicialmente se concede para un plazo específico, se puede ampliar o renovar. La renovación supone un acuerdo entre ambas partes. En el caso de los préstamos, no existe esta figura, y tendría que realizarse un nuevo contrato desde cero.

Finalidad

Aunque todos los factores explicados anteriormente deben tenerse en cuenta para decantarse por una opción u otra, habitualmente cada tipo de financiación tiene una finalidad diferente.

Los créditos suelen solicitarse para cubrir necesidades puntuales derivadas de falta de liquidez. En empresas o autónomos suele darse por el retraso de pago de clientes o para adelantar el pago de un producto que se venderá en un período breve de tiempo. Al ser gastos puntuales e inesperados, se opta por esta opción, que también implica un pronto pago para evitar los altos intereses. Es una especie de “colchón financiero”.

Los préstamos, en cambio, se utilizan habitualmente para financiar compras puntuales con grandes sumas de dinero. Se trata de bienes de uso a largo plazo, como pueden ser una casa, un coche, o unas oficinas en el caso de empresas. En estos casos, se conoce el precio exacto de la compra y se financia esa cuantía en un tiempo y cantidades que el usuario puede devolver.

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