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Gestión financiera

Reduflación: pagar lo mismo por menos producto

03 marzo, 2022

Quizás no te des cuenta, pero varios fabricantes de alimentos están reduciendo la cantidad de sus productos mientras mantienen su precio habitual. Incluso en algunos casos, el precio es mayor. Este fenómeno es lo que se conoce como reduflación.

Contexto

Decir que los precios de la mayoría de productos han subido en los últimos meses no es nada nuevo. Cada vez llenamos menos el carrito de la compra con el mismo dinero. Y es que, el índice de precios de consumo (IPC) de 2021 elevó su tasa interanual hasta el 6,5%. Este es su nivel más alto desde 1992, es decir, desde hace 29 años.

Por este motivo, algunas marcas han decidido optar por estrategias de marketing que no perjudiquen directamente al bolsillo del consumidor y repercutir dicho incremento de otra forma. Aunque, en realidad, el consumidor se va a ver afectado de cualquier manera.

Estas estrategias son, por ejemplo, mantener el precio de un producto pero reducir su tamaño. Es lo que se denomina shrinkflation o reduflación.

Tal y como ha denunciado la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los fabricantes están reduciendo el contenido de sus envases entre un 5% y un 10%. Algo casi inapreciable a primera vista pero que, si se observa en detalle, podemos darnos cuenta de que estamos comprando menos cantidad por el mismo precio. De esta forma, las compañías abaratan en costes y siguen manteniendo sus beneficios. La industria alimentaria, por su parte, asegura que ello se debe al encarecimiento de los precios de importación de las materias primas y la preocupación por la salud de los consumidores.

Pero la reduflación no es ninguna práctica novedosa. De hecho, este término nació en el mundo anglosajón a raíz de la crisis económica de 2008. Aunque se ha intensificado durante el último año a causa de la fuerte subida de precios tras la vuelta a la normalidad por la pandemia.

Uno de los primeros fabricantes en experimentar con esta “inflación escondida” fue Toblerone en 2016 en Reino Unido. La marca de chocolates cambió su forma, ampliando la separación entre sus pirámides para ofrecer así, menos producto al mismo precio.

Ejemplos actuales

Hoy en día, podemos encontrar una gran variedad de productos que también están empleando esta estrategia. Como es el caso de los cereales, galletas, aceites o productos de limpieza.

No obstante, los productos como las patatas fritas y los helados son los que más han indignado a los clientes. Por un lado, en los snacks, la bolsa no es cada vez más pequeña y se incluye menor cantidad, sino que el tamaño de aire en el interior ha aumentado. Además, en algunas marcas, el tamaño de las patatas o cortezas también ha disminuido. Por otro lado, con los helados, cada año se experimenta una pequeña subida de precio que ha hecho que este no se pueda elevar más. Sin olvidar, por supuesto, que su tamaño se ha reducido hasta tal punto que cualquier persona que consuma este producto se da cuenta rápidamente.

Otras empresas deciden reducir la calidad del producto. Así pues, aumentan los ingredientes que son más económicos y reducen la proporción de los que les resultan más caros. Por lo que venden un producto por el mismo precio, pero de menor calidad.

Así mismo, también existen marcas que han optado por reducir tanto el precio como la cantidad, pero no de manera equitativa. Por lo tanto, se puede afirmar que incluso algunos precios han subido. Como consecuencia, se está pagando menos pero también obteniendo menos y, por tanto, el precio ha subido si se compara con antes de su modificación.

Qué hacer para evitarlo

Actualmente no existe ninguna legislación sobre esta práctica y las compañías son libres para establecer el precio de sus productos. La reduflación no supone ninguna infracción, siempre y cuando los precios de venta se oferten de acuerdo con la legislación de defensa de la libre y leal competencia.

Sin embargo, todos los productos deben llevar una indicación del precio de venta y del precio por unidad de medida, si fuera el caso. Este último es en el que nos debemos fijar para comparar el precio real en distintas marcas. Suele encontrarse en la letra pequeña de las etiquetas, justo debajo del precio de venta e indica el precio de un litro o un kilo del producto. Por ejemplo, en la etiqueta de una botella de agua de 750 mililitros, deberá aparecer cuál sería el precio de un litro de agua.

Al realizar la comparación entre varios productos del mismo tipo, podemos ser conscientes de cuál sería el precio por unidad de medida y valorar, pues, si merece la pena o no adquirir ese producto.

 

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Comentarios

Madrilito Publicado el 23 marzo, 2022 23:10 Responder

Y? Si no se salta la legislación, qué más da? Que cada uno compre hasta donde pueda y, cuando ya no de pueda ni SOBREVIVIR, QUE LUCHEN como lo hicieron sus abuelos. No hay más.

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