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Soft skills, las habilidades imprescindibles para el éxito laboral

22 marzo, 2022

Vivimos en un mundo cada vez más digitalizado y ya hemos visto como muchos trabajos se han automatizado. Sin embargo, las capacidades humanas son las más deseadas para las empresas porque son la fuerza e impulso de sus negocios. Pero ¿de qué estamos hablando y por qué son tan importantes?

Qué son las soft skills

Su traducción literal es “habilidades blandas”. Hacen referencia a las competencias sociales, ligadas principalmente a la comunicación, a la gestión de emociones y la forma de interacción y relación con las demás personas. Como, por ejemplo, la escucha activa, el trabajo en equipo, la motivación, el pensamiento crítico y analítico o la administración del tiempo.

Así pues, se podrían definir como las aptitudes sociales, emocionales, resolutivas, de personalidad y de comportamiento que permiten una buena integración de los trabajadores en su ambiente laboral.

Por qué son tan importantes

Como ya se ha comentado, la digitalización y automatización de tareas ha provocado que las habilidades interpersonales sean cada vez más reclamadas por las empresas. Y es que todavía no existe ninguna máquina o software que pueda adquirir una actitud de superación, de compromiso o con inquietudes propias del ser humano. A diferencia del conocimiento técnico, estas son competencias difícilmente reemplazables y la inteligencia artificial no las puede imitar.

De hecho, según el estudio Informe de empleos en auge publicado por Linkedin, el 57% de los directivos participantes consideran que las soft skills son más útiles que las hard skills.

Diferencias con las hard skills

El concepto de soft skills es antagónico al de hard skills. Las “habilidades duras” se corresponden a las capacidades técnicas. Es decir, las aptitudes y talentos que se adquieren para un puesto de trabajo en particular, a través de la formación y el desempeño y capacitación laboral.

Al contrario que las soft, estas se pueden medir y cuantificar mediante el análisis del currículum de un trabajador. Algunos ejemplos de hard skills son un título o certificado académico, el dominio de un idioma extranjero o de ciertas herramientas o el conocimiento en alguna área concreta (como la programación, el diseño gráfico o el análisis de datos).

No hay duda de que ambas destrezas, las soft y las hard skills, son fundamentales y un equilibrio entre ellas es lo ideal para alcanzar con éxito cualquier meta. Pero, puesto que actualmente es más común poseer títulos y conocimientos específicos, es necesario que las habilidades blandas se desarrollen con especial énfasis, pues acaban marcando la diferencia de cualquier perfil profesional.

Cuáles son las más solicitadas

No existe una lista cerrada o incorrecta para las soft skills. Son unas competencias subjetivas y que guardan relación con distintos aspectos, como se ha mencionado anteriormente: unas son intrínsecas de cada persona y hay otras orientadas a la relación con los demás. No obstante, y con independencia del sector que en el que se trabaje, las habilidades soft más habituales y que mayor reclamo están teniendo hoy en día son las siguientes.

Resiliencia

Se valora muy positivamente la capacidad de superación, flexibilidad y adaptabilidad a situaciones adversas. Más aún en tiempos de cambio o crisis como los actuales.

Pensamiento crítico

Favorece la toma de decisiones adecuadas, pues se analizan las situaciones de manera objetiva y sin sesgos. 

Resolución de conflictos

Frente a un problema o dificultad, estos deben solucionarse de forma adecuada y efectiva y, para ello, es necesaria la escucha activa.

Compromiso

Además de cumplir con los objetivos establecidos, las empresas buscan que los empleados estén comprometidos con su visión y misión, algo que, por tanto, hará que estén motivados y sean productivos.

Gestión del tiempo

También son fundamentales las habilidades de planificación, organización y priorización del trabajo, ya que el tiempo es lo más valioso para cualquier organización.

Trabajar en equipo

Colaborar y aprender de los compañeros, sin importar su nivel jerárquico, tiene como consecuencia un buen ambiente laboral. Así mismo, va ligado a la diversidad e inclusión.

Mentalidad de crecimiento

Las empresas prefieren personas con inquietudes, dispuestas a enfrentarse a nuevos desafíos y que tengan visión de futuro.

Aprendizaje constante e independiente

Como consecuencia del punto anterior, el desarrollo de los trabajadores conlleva de manera obligatoria un aprendizaje continuo.

Habilidades digitales

Es una destreza que puede parecer evidente, pero en los tiempos que corren y más con el auge de la automatización, es indispensable ser digitalmente competente y aprender fácil y rápidamente cualquier herramienta o programa.

Creatividad e innovación

La capacidad para crear, inventar soluciones o ideas ingeniosas y adelantarse al resto es todo un valor añadido.

Comunicación

Igualmente, puede parecer obvio pero la destreza para expresarse con claridad, no solo verbalmente, sino también por escrito, es básica en todos los puestos de trabajo. 

Capacidad de negociación

Entre las que se incluyen las habilidades de persuasión, argumentación, paciencia y capacidad para generar confianza.

Liderazgo

En entornos como los de internet, cobra especial importancia las habilidades para gestionar ágilmente tanto los equipos como los proyectos de una empresa.

Manejo del estrés

También es muy positivo que los trabajadores sepan actuar de manera serena para que el ambiente de trabajo se mantenga positivo y eficiente.

Inteligencia emocional

Por último, pero no menos importante, es la capacidad de identificar y manejar no solo las emociones propias, sino también las de los demás.

Cómo potenciarlas

Por supuesto, las soft skills pueden trabajarse. A pesar de que algunas formen parte de la conducta o las características naturales de cada persona, existen métodos para desarrollarlas. Tanto es así que se denominan “blandas” porque son habilidades que se pueden modelar, transformar y, por tanto, mejorar.

Principalmente, se fortalecen cuando se enfrenta cualquier desafío cotidiano, en la vida personal o laboral. Pero también hay estrategias para perfeccionarlas, como las actividades de formación corporativa, su valoración por parte de los líderes empresariales, las actividades de retroalimentación grupal o la asignación de responsabilidades complementarias.

Así mismo, para identificar y evaluar estas capacidades, ya que son cualidades intangibles y no se pueden percibir, las empresas pueden utilizar actividades o juegos hipotéticos en los que se pongan a prueba. También pueden realizar preguntas de comportamiento a posibles futuros trabajadores para conocer su experiencia previa y, además, prestar atención a sus reacciones durante entrevistas.

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