Una web de INFORMA D&B S.A.U. (S.M.E.)

Autónomos, Pymes y Emprendedores

Todo lo que necesitas saber sobre el Design Thinking

26 abril, 2022

El Design Thinking es una metodología de trabajo basada en la resolución práctica y creativa de problemas. Se traduce como “pensamiento de diseño”, aunque no solo se aplica en este campo, sino que su enfoque puede adaptarse en cualquier sector laboral.

Concepto

Al igual que ocurre con el Lean Startup, el método Design Thinking se ha convertido en una de las filosofías innovadoras sobre la elaboración de productos o servicios más importantes en los últimos años.

En esta metodología, el centro de atención está en el usuario y no en el producto. Por ello, se diseñan soluciones a partir de las necesidades del cliente, a través de la empatía, la innovación y la creatividad. Su objetivo es encontrar, pues, soluciones eficaces para resolver dichos problemas, explorando alternativas que van más allá de los remedios más evidentes.

El término Design Thinking nació en los años 70 en la Universidad de Stanford de California (Estados Unidos). Concretamente en una de las mayores compañías de diseño e innovación del mundo, IDEO. Esta consultoría fue pionera en poner en práctica este proceso en los proyectos comerciales del momento. Aunque no fue hasta 2008 que este concepto se popularizó, gracias al profesor Tim Brown y su artículo en la Harvard Business Review.

Desde entonces y hasta el día de hoy, grandes empresas como Apple, Google o Inditex han introducido este planteamiento en el desarrollo de sus estrategias en diferentes ámbitos, por ejemplo en el desarrollo de productos o servicios, en la mejora de los procesos y de la experiencia del usuario o hasta en la definición del modelo de negocio.

¿En qué consiste?

Como se ha mencionado, la finalidad del Design Thinking es encontrar soluciones eficaces para aclarar las necesidades de los clientes y ser resolutivos en la toma de decisiones.

Por ello, se analiza en una primera fase la situación de una empresa para explorar todas las posibilidades. Es decir, no se busca una única solución, sino que se estudian varias alternativas para luego centrarse en las más potenciales y efectivas.

Etapas de diseño

Así pues, la técnica de Design Thinking está compuesta por las siguientes seis fases:

Empatía

Durante este primer paso, se recopila toda la información necesaria para comprender en profundidad cuáles son las necesidades del cliente. El objetivo es conocer quiénes son los usuarios, a qué retos se enfrentan y qué expectativas deben satisfacerse. Para generar empatía, deben realizarse encuestas, entrevistas, sesiones de observación y seguimiento. En definitiva, se debe comprender el problema del otro como si fuera propio.

Definición

Una vez investigadas las necesidades de los usuarios, se organizan y estudian todos los datos reunidos para definir cuál es el problema. Deben descartarse aquellos que no sean interesantes y seleccionar los que aporten valor, utilizando una perspectiva creativa e innovadora.

Ideación

En esta etapa se deben aportar tantas ideas como sea posible para encontrar las mejores soluciones. Para ello, el equipo de trabajo debe realizar una lluvia de ideas, presentando diferentes perspectivas y avances.

Prototipado

A continuación, se empiezan a construir dichas soluciones mediante un prototipo. La creación de un modelo sencillo ayuda a aterrizar las ideas y sirve para conocer si se está siguiendo el camino correcto o no y qué mejoras o modificaciones pueden hacerse de cara a la versión final del producto.

Medición y testeo

Por una parte, para cuantificar los resultados es necesaria la medición. También existe una fase de testeo en la que algunos usuarios pueden probar la solución que se está desarrollando y aportar su experiencia y percepción al respecto.

Aprendizaje

Tras las pruebas, los resultados deben analizarse y comprobar si son o no satisfactorios para las necesidades iniciales de los clientes. Una vez realizadas las modificaciones pertinentes, el producto o servicio estará listo para su lanzamiento.

Ventajas para las empresas

Por todo ello, los beneficios que aporta el Design Thinking a una organización son múltiples. Por un lado, mediante la empatía, la empresa puede ponerse en la piel del cliente y conocer en detalle sus carencias y aspiraciones. Además, los problemas se convierten en oportunidades de negocio y se reducen tanto los costes como los riesgos, ya que se tienen en cuenta todos los factores presentes en el desarrollo de la estrategia y se centra en aquellos aspectos que realmente importan al usuario. Así mismo, permite una adaptación ágil a los cambios de mercado y potencia el trabajo en equipo y la creatividad, especialmente en la etapa de ideación.

Técnicas y herramientas

Para fomentar esta metodología, existen procedimientos creativos que pueden ayudar a ver las dificultades y resolver los problemas, como:

  • Los mapas mentales. A través de una palabra clave o idea central, se representan los conceptos ligados para organizar y priorizar todas las acciones.
  • Mediante el uso de imágenes, la visualización permite pensar más allá de las palabras o el lenguaje. Es decir, se trata de pensar de forma visual.
  • El mapeo de la experiencia. Se trata de un método de investigación cualitativa que se centra en un diagrama que muestra el recorrido por el que el consumidor se mueve antes y después de realizar una compra. Se tiene una especial atención a sus altibajos emocionales y su objetivo es el de identificar las necesidades que los clientes no suelen mostrar.
  • La co-creación con el cliente. El cliente es el centro de la cadena de valor, por ello debe estar directamente involucrado en la búsqueda de soluciones. Como consecuencia, gracias a la estimación que aportan, se reducen los riesgos considerablemente.
  • El storytelling. Con este recurso de narración, las historias se construyen, presentan y transmiten de una manera más atractiva, persuasiva y entendible para todos los involucrados.

Consejos para desarrollar el Design Thinking

Ya sea en una startup o en una gran multinacional, es esencial tener en cuenta algunas sugerencias.

En primer lugar, se aconseja empezar a utilizar el método de pensamiento de diseño poco a poco. Ir de menos a más. Por ejemplo, se puede comenzar con un proyecto pequeño, como la planificación de fiestas de la organización, que tiene pocos riesgos y después ir escalando.

También es muy importante utilizar las palabras adecuadas para que los comentarios que se hagan sobre la forma de trabajo de una empresa sean positivos, ya que es muy complicado cambiar las normas empresariales de cualquier organización. Estas siempre deben respetarse y no ofenderlas.

Para finalizar, además de ser creativos, hay que hacerse preguntas, experimentar y buscar las necesidades menos evidentes ante los problemas.

Comentarios

No hay comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.