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Evolución y tendencias de la robótica industrial

02 febrero, 2022

Puede ser que no seamos conscientes pero la robótica es una realidad con la que vivimos cada día. Por ello, es importante conocer qué es, su papel en la industria, cuál ha sido su evolución y los retos que se esperan para este 2022.

El asistente personal de nuestro smartphone, el aspirador inteligente de casa, los vehículos autónomos o los reguladores de tiempo para controlar los semáforos son algunos ejemplos de robots que forman parte de nuestro día a día. Robots que están desarrollados por la robótica.

Pero ¿qué es la robótica?

Se trata de la rama de la ingeniería mecánica, eléctrica, electrónica, biomédica y de las ciencias de la computación, cuyo objetivo es ocuparse del estudio, diseño, desarrollo, programación, producción y aplicación de los robots.

Así mismo, se entiende por robot, según la definición de la RAE, a la máquina o ingenio electrónico programable que es capaz de manipular objetos y realizar diversas operaciones. Es decir, que puede procesar información y actuar al respecto.

Tipología

Actualmente, existen diferentes ámbitos en los que se puede aplicar la robótica. En resumen, estos pueden dividirse en los siguientes tres sectores:

            De servicios

Los robots de servicios son aquellos que operan para realizar tareas útiles para el bienestar de las personas. Son diseñados para un propósito, de servicio, específico. Por ejemplo, los robots de cocina, aspiradores o los “pulpos” de limpieza de piscinas.

            Social

La robótica social se refiere a los desarrollados para la dimensión social de interacción con la persona. Estos siguen unos comportamientos sociales y ciertas reglas adaptadas a su función. Los asistentes de voz o los robots educativos son un claro ejemplo. Aunque dentro de este ámbito también podemos encontrar los robots de software, como los chatbots o los sistemas de recomendación.

            Industrial

Por último, está la robótica industrial. Es la tipología que más nos interesa en este caso. Hace referencia a los robots que se pueden encontrar en fábricas de automoción y manufactura. Pueden realizar tareas no solo de manera repetitiva y autónoma, sino también sin márgenes de error e incluso de forma interconectada con otros sistemas industriales.

Los más populares son los brazos mecánicos para el agarre, ajuste o movimiento de materiales. Aunque existen muchos más. Algunos de ellos, están dotados con algoritmos de Inteligencia Artificial (IA) y de sistemas de Internet de las Cosas (IoT), los cuales permiten realizar actividades muy complejas o ir aprendiendo a ejecutar esas tareas de forma cada vez más precisa y rápida.

De hecho, hoy en día son herramientas indispensables para muchas empresas. Y es que, la robótica industrial aplicada, por ejemplo, a la logística ayuda a agilizar todos sus procesos: empaquetamiento, almacenamiento y distribución de mercancías. 

El objetivo de las industrias de robotizar estos procesos es reducir costes, ser más productivos y mejorar la calidad del servicio y la experiencia del consumidor, además de agilizar las tareas repetitivas, rutinarias o complejas.

Así pues, la robotización industrial puede ser adaptada a distintas áreas. Por ejemplo, a la robotización del trabajo de almacenamiento con sistemas que ayuden a desplazar estantes o extraer e introducir productos de las estanterías. También a los procesos de carga y descarga con grúas, brazos mecánicos o cintas transportadoras. Y, para finalizar, a procesos de transporte con los drones aéreos.

Evolución de la robótica

En la actualidad nos encontramos en la era de la Industria 4.0 o Cuarta Revolución Industrial. Pero para entender cómo se ha llegado hasta este momento, hay que repasar brevemente algunos acontecimientos previos.

La historia de la robótica industrial nace en Inglaterra, en 1937, cuando el estudiante Bill Taylor creó la primera grúa automatizada.

Los primeros robots en la industria fueron manipuladores. Solo podían procesar pocas tareas lógicas y realizaban un movimiento repetitivo. 

A mediados del siglo XX, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se emplearon los primeros robots de gran tamaño. Y a principios de los años 60, Unimation, la primera compañía robótica de la historia, desarrolló el primer robot programable para transferir objetos.

Durante los últimos años de los 60 y principios de los 70 aparecieron brazos mecánicos bastante más avanzados. Aunque no fue hasta los años 80 cuando esta tecnología alcanzó su máximo desarrollo, considerándose el inicio de la Era Robótica, ya que su fabricación y venta aumentó un 80%. Y a pesar de que los primeros robots industriales fueron creados en Estados Unidos, en los 80 y 90 también se desarrollaron en algunos países de Europa y Asia, principalmente en Suecia y Japón.

Por su parte, los años 90 y 2000 sirvieron para que la robótica creciera a pasos agigantados, dando paso a lo que hoy conocemos como robótica inteligente.

La suma de la robótica y la IA ha hecho que los robots del presente sean más sofisticados, capaces de realizar operaciones cada vez más precisas y sensibles. Pero su objetivo sigue siendo el mismo: conseguir sistemas lo más autónomos posibles e independientes de la actuación humana.

Tendencias 2022

Bajo esta premisa, y según la Federación Internacional de Robótica, el futuro de los robots industriales se enfrenta a tendencias como las siguientes:

  • Los robots serán cada vez más inteligentes, siendo capaces de responder de manera más exacta a su entorno. Por ejemplo, podrán distinguir si lo que tienen delante de ellos es una persona o una máquina.
  • Facilitarán una producción más flexible, ya que podrán ejecutar controles de calidad en las piezas mientras las transportan. Igualmente, los robots permiten adaptarse a posibles nuevos cambios en el mercado, mejorando la eficacia de la cadena de suministro.
  • La programación de los robots es más sencilla para que las pymes de cualquier sector también dispongan de este servicio. También crece el modelo de negocio robots as a service en el que las empresas los alquilan en vez de comprarlos.
  • Se reduce la huella de carbono gracias a su eficiencia energética. Además de su fabricación, con materiales cada vez más sostenibles.

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